Friday, December 16, 2005

ROL DE PRACTICAS Y TRABAJOS EXTRAS SOCIOLOGIA Y LOGICA

RELACION DE PRACTICAS CALIFICADAS SOCIOLOGIA Y LOGICA:

DIA JUEVES 22; CURSO LOGICA; 2DA PRACTICA CALIFICADA

LOS TRABAJOS EXTRAS PENDIENTES DE LA CONFERENCIA SOBRE EL CALLAO, ME LO PUEDEN ALCANZAR EL PRIMER DIA DE CLASES, LUEGO DE SUSPENDIDA LA HUELGA

DIA VIERNES 23: CURSO SOCIOLOGIA GH 10C: 2DA PRACTICA CALIFICADA, DE NO HABER CLASES ESTE DIA LAS PRACTICAS PASAN PARA EL 30/DIC. NO HABRA PREGUNTA DEL PERIODICO

DIA SABADO 31: CURSO SOCIOLOGIA GH 01C: 2DA PRACTICA CALIFICADA, INCLUYE PREGUNTA DEL PERIODICO DEL DOMINGO 25/DIC

ROL DE EXPOSICIONES SOCIOLOGIA 10C ACTUALIZADA

ESTE ROL ESTA EN EL SUPUESTO Q HABRA CLASES EL DIA 23 DE DICIEMBRE, CASO CONTRARIO TODAS LAS EXPOSICIONES SE DIFIEREN X UNA SEMANA

EL ISLAM ASPECTOS SOCIALES Y ECONOMICOS
23/DIC
Aliaga Bonilla Mercedes Karina

De la cruz Villafuerte Carmen Rosa

Huanco Yucra Marisol Fiorela



GUERRA CON IRAK
23/DIC
Marin Camacho Maximila

Labajos Vela, José Emilio

Melgarejo Yacolca Victor Anibal



PROBLEMAS DE GENERO
30/DIC
Bernabel fretel gina erika

recavarren cairo graciela

sanchez diaz lesly



SEXUALIDAD Y MACHISMO
30/DIC
Villegas Izaguirre Julio R.

zevallos llerena frank



REVOLUCION INDUSTRIAL
6/ENE
francisco celedonio, richard henry

Villacresis Meneses Madelaine

Ferrer Solorzano Luigui



EXPANSIONISMO DE EE.UU.
6/ENE
Damian Astoquillca Regina

GAMARRA COSQUILLO VLADIMIR

Barrantes Atalaya Julio Cesár



REFORMA AGRARIA EN EL PERU/ DESARROLLO RURAL
POR DETERMINAR
acosta estremadoyro gustavo

Corilla Rojas Piter

Vega Castro Luis Alberto





PROBLEMÁTICA SOCIOECONOMICA DEL CALLAO
POR DETERMINAR
hurtado meza william antonio

paliza cadillo lourdes

silva sanchez milena



PROYECTO EDUCATIVO NACIONAL
POR DETERMINAR
ttito aguirre martin o.

zarazu Robles Dario Aramando

Calderón Acosta, Milagros Analí

tomasto garcia samuel francisco





NEOLIBERALISMO Y EDUCACION
POR DETERMINAR
Velasquez Lòpez luis manuel

Barrientos Miranda Omar





LUCHA CONTRA LA POBREZA
POR DETERMINAR
Quispe Paucar Karina

caytuiro castañon marlene

solano vidal lila miluska





INFORME COMISION DE LA VERDAD
POR DETERMINAR
Gil Ortiz Bruno Ivo

Lindo Ramirez David Frank

Montañez Cordero Luis





LA GLOBALIZACION DESDE LA POBREZA
POR DETERMINAR
Escurra Castro Erika Ivonne

Cano Vera Mariaelena Cecilia

Garay Torre Luz Michelle



CONFLICTO ARABE JUDIO
POR DETERMINAR
Hinojosa Mc Guire Eduard Alfredo

Sarmiento Carrera Juan Diego

Campos Castilla Paulo Jesus German



PROBLEMAS DE COCA Y NARCOTRAFICO
POR DETERMINAR
dextre lozano JOSE LUIS

escudero uzquiano luis marino

Montes Diaz Paul Namur





LA UNIVERSIDAD EN EL PERU
POR DETERMINAR
loayza sandoval jacqueline

Moyano Gallo Julio Cesar

Villar Navarro Luis Alberto



JUVENTUD ASPECTOS SOCIALES
POR DETERMINAR
Casaverde Tapia Roxana Noemi

Sànchez Quispe, Hèctor Ivàn





LA COCA Y PRODUCTOS ALTERNATIVOS
POR DETERMINAR
Chinguel Villanueva Marcos antonio

Ushella Rodriguez Jimmie Enrique

vasquez quispe ruben vladimir



PROBLEMÁTICA SOCIOECONOMICA DE LA JUVENTUD
POR DETERMINAR
Garcia Rojas Karla Giovanna

zulueta burga helyn

Espinoza vargas sandra diana



SIN TEMA

espinoza valdivia paul michael

Moscaiza Temoche Randolph Edward

Thursday, December 15, 2005

rol de exposiciones logica

MODIFICADO EL 15 DIC 2005
LA TRADICION ANTIGUA PLATON Y ARISTOTELES 29 DIC
Durán Angel, Rosa Maria
Berrocal villanueva susana
Heros Guerra, Sandra Elizabeth

DESCARTES Y LA CIENCIA 29 DIC
Bazan Alva Elisandra
TICONA URRUCHI JOSE :
Ugarte trujillo lizep

TEORIA DE LA EVOLUCION 5 ENE
Lazaro backus lucia
Villafuerte yarleque fidel
Zúñiga Marquina leonel

TEORIA DE LA EVOLUCION, PERSPECTIVAS CIENCIA Y RELIGION 5 ENE
Cabrera Minchán Johans
chinchay nonaqjulca manuel arturo
Laqui Flores, Emica

LA EXISTENCIA DE DIOS
quispe cotache yehimy judith 12 ENE
sanchez oliveros aurora
Sanchez soria eduardo

LA EXISTENCIA DE DIOS 12 ENE
florindez martinez alfredo
Gil Castro Miguel
Villafuerte Monsalve eduardo
POR DETERMINAR
LOS POSITIVISTAS DEL SIGLO XIX
Acuña Condori Lucy
aulla acuña mercedes
Ureta Chavez,Yussi Paola


FILOSOFOS DE REV. CIENTIF. DESCARTES Y OTROS POR DETERMINAR
Ali T ito Edith Roxana
Sotelo palacios mery stefanie

POSITIVISMO LOGICO WITTGENSTEIN POR DETERMINAR
Cabezas inga luis ericcson
Huaroto Grandez Daniel
Suazo peves juan carlos


KHUN Y EL RELATIVISMO HISTORICO POR DETERMINAR
Sivipaucar ancco Deisy
yachi gutierrez Ana

LA ONTOLOGIA POR DETERMINAR
Dueñas llanos lisbeth marlene
Paredes tantaruna andy
Idrogo Tipte, Jholenny

LA EPISTEMOLOGIA DE LAS CIENCIAS SOCIALES POR DETERMINAR
Arias villegas verónica
Cueva yauri eder jhon
Montero Espinoza David
Morino caceres renzo

GNOSEOLOGIA POR DETERMINAR
Agustin Sanchez Rossmery
Laura Portal Katherin Noemí
Rabanal camas paola

NIETSCHE FILOSOFIA POR DETERMINAR
Castillo Cervantes luis
Martinez salazar jimmy
Lava Rodríguez Ernesto


EL EXISTENCIALISMO POR DETERMINAR
Cotrado urcuhuaranga raquel
Requejo Mej{ia Luis Gabriel
Villavicencio caro anthony



LAS FALACIAS POR DETERMINAR
Ramos Betetta, Nidia Elisa
Sotelo Solis Liliana Mercedes
Cotrado rosales judith



EL REALISMO POR DETERMINAR
Amado vargas flor
Chuque Guevara Maria Lourdes
Montoya Rojas Catherine pamela

CAUSALIDAD ZUBIRIA POR DETERMINAR
Blas Oliver I van Ismael

LA INVESTIGACION CUALITATIVA POR DETERMINAR
Inga Levizaca Franklin

Thursday, December 08, 2005

GUIA TRABAJO MONOGRAFICO LOGICA

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CALLAO
FACULTAD DE CIENCIAS CONTABLES

CURSO: LOGICA

GUIA PARA EL DESARROLLO DE TRABAJOS MONOGRÁFICOS

1. TEMA DE ANÁLISIS

Los temas deben estar vinculados principalmente a la visión filosófica del conocimiento, el método científico, grandes debates de la filosofía y la ciencia (teoría de la evolución, la naturaleza humana, la existencia de Dios, la metodología científica, la concepción de la ciencia, filosofía de la ciencia, el debate en torno a la causalidad) y en autores centrales en la lógica y en la filosofía de la ciencia y filosofía del conocimiento (Aristóteles, Platón, Kant, Descartes, Hume, Nietsche, Battelart, Popper, Russell, Kuhn, Lakatos, Espinoza, Pascal, Chardin).

2. TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN

Todo trabajo DEBE TENER UN RESUMEN EJECUTIVO DE UNA PÁGINA en el que se sinteticen los principales aspectos y logros de la monografía. Además del cuerpo principal del estudio, todo trabajo debe incluir las fuentes de información (bibliografía y páginas web utilizadas). De emplearse directamente textos de alguna fuente estos DEBEN APARECER ENTRE COMILLAS, la proporción de textos citados no deben superar al 20% del total del documento. Si se quiere incluir textos íntegros extensos, estos deben aparecer en los anexos. Debe incluirse UN MÍNIMO DE CUATRO MAPAS CONCEPTUALES referidos a los temas más importantes de la monografía. Pueden presentarse discusiones y punto de vista divergentes que al interior del grupo puede haberse suscitado sobre los temas trabajados. Asimismo los cuadros estadísticos y gráficos que se empleen no deben superar al 20% del total del texto del documento. NO SE RECEPCIONARAN LOS TRABAJOS QUE NO CONTENGAN MAPAS CONCEPTUALES, RESUMEN EJECUTIVO O NO CUMPLAN CON LAS DEMAS ESPECIFICACIONES DE LA PRESENTE GUIA.

3. EXTENSIÓN Y EDICION DEL DOCUMENTO

El documento DEBE TENER UN NÚMERO NO MENOR DE 30 PÁGINAS (EXCLUYENDO LOS ANEXOS). Debe ser entregado como máximo en la fecha que le corresponda la exposición. Las páginas deben estar numeradas. El texto puede ser entregado en manuscrito o impreso por computadora, en este caso el tamaño de letra debe ser de 12 puntos y a espacio sencillo.

4. ORGANIZACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

Todo trabajo será expuesto por en la clase. Las exposiciones deben ser ayudadas con papelógrafos o cartulinas o proyecciones preparadas en Power Point, los mismos que no deben ser recargados y puedan ser apreciados por toda la clase. Las exposiciones deben ser concisas, claras y didácticas. Cuidando que la clase aprenda los aspectos significativos del trabajo.

5. EVALUACIÓN DEL TRABAJO REFERENCIA PARA PREGUNTA DE EXAMEN FINAL

SE EVALUARÁ EL ÍNTEGRO DEL TRABAJO EN TODOS SUS ASPECTOS: el contenido del documento presentado, la organización de la presentación (materiales empleados, claridad de la exposición, aporte a la clase). Del texto entregado se seleccionará para cada grupo una pregunta para el examen final. Se extraerá la pregunta de los mapas conceptuales sólo cuando su calidad sea aceptable.

6. CONSULTAS Y APOYOS A LOS ALUMNOS
Estas se pueden hacer adicionalmente mediante correo electrónico a la siguiente dirección: profesorfernandez@yahoo.com.ar Dependiendo de los casos el profesor sugerirá lecturas y direcciones en la web sobre los temas trabajados.

Wednesday, December 07, 2005

PARA ALUMNOS DE SOCIOLOGIA Y LOGICA UNAC

Estimados alumnos

Reiniciamos las clases la siguiente semana. El jueves 22 tomaremos a los alumnos de logica la 2da practca calificada, el viernes 23 a los de sociologia turno 10c, la 2da practivca y el sabado 31 a los del turno 01c tambien la 2da practica. La practica incluye la pregunta 4, correspondiente al diario "El Comercio", en este caso del domingo 25, solo para los alumnos del turno mañana.

Prof. Hernan Fernandez


Prof. HERNAN FERNANDEZ

Sunday, December 04, 2005

TERCERA LECTURA LOGICA

IES MARIE PERE ORT

EL CONOCIMIENTO


LA CIENCIA Y EL MÉTODO CIENTÍFICO

1. ¿POR QUÉ CREER A LOS CIENTÍFICOS?

Usamos la palabra “ciencia” constantemente en nuestras vidas cotidianas sin realmente habernos preocupado de averiguar qué significa este concepto. Estamos acostumbrados a oír noticias sobre nuevos descubrimientos científicos y demostraciones sobre diversos asuntos en los medios de comunicación. A todas estas noticias les damos nuestra confianza por el simple hecho de que llevan el sello de “científico”. Si los medios de comunicación nos dicen “la ciencia por fin ha descubierto por qué envejecemos”, “los científicos han demostrado que dios no existe”, “un estudio científico asegura que...” nosotros damos crédito a estas noticias sin ninguna critica previa. ¿Por qué esto es así? ¿Por qué le damos tanta confianza a ciertas noticias sólo porque fueron transmitidas por unos tipos de batas blancas que habitan las universidades y los laboratorios? Es muy posible que todas estas cosas sean verdad, no lo negamos, pero al menos deberíamos ser capaces de preguntarnos por qué les damos este elevado crédito a los científicos por encima de los sacerdotes, los políticos, los jueces, nuestros profesores de filosofía...
Por esta razón debemos preguntarnos ¿qué es la ciencia? Y ¿por qué debemos tener tanta fe en la ciencia?
Si consultamos el Diccionario de la real academia, leemos allí que se asegura que la ciencia es “un conocimiento cierto de las cosas por sus principios o causas” y además “un cuerpo o doctrina metódicamente formado y ordenado que constituye un ramo particular del saber humano”. Por tanto se habla de la ciencia como de un conocimiento que goza de ciertas características:

· Es un conocimiento cierto o verdadero.
· Es conocimiento sobre las causas y principios de aquello que conoce.
· Es un conocimiento que se obtiene a partir de un método


Se nos dice por tanto fundamentalmente que la ciencia es un conocimiento verdadero sobre las causas de las cosas al que se llega por la aplicación de un método. Es más la ciencia es un tipo de conocimiento que porque tiene un método al que considera fiable y riguroso considera que aquello que descubre también es fiable y verdadero.
La ciencia tal y como la conocemos nace en torno a al siglo XVII fundamentalmente por la actividad de científicos como Copérnico, Galileo o, un poco más tarde Newton. Y nace ya con la consideración de la necesidad de un método fiable que nos garantice que aquello que conocemos es fiable. Es este hecho, la utilización de un método científico, lo que va a hacer que se consolide como actividad objetiva la actividad de los científicos.



Antes del desarrollo del método científico los científicos daban crédito a las más diversas fuentes de conocimiento: por ejemplo, los griegos consideraban que los sueños eran una buena vía de acceso al conocimiento o, preguntaban al oráculo para conocer algo con exactitud. Los cristianos y el mundo medieval, a su vez le daban una importancia extrema a la palabra escrita en la Biblia, la cual era fuente de toda verdad y no permitían que ningún descubrimiento entrase en contradicción con lo escrito en la Biblia. Otros métodos de conocimiento a los que se les daba mucho crédito podían ser, por ejemplo, la astrología (el horóscopo), no olvidemos que casi toda la obra de Newton se centra sobre aspectos astrológicos no sobre la teoría de la gravitación universal, que es lo que nos ha quedado del científico inglés. También podríamos hablar del método “místico” tan utilizado por San Juan de la Cruz o Teresa de la Cruz: consistía en extenuar al cuerpo, y someterle a rigores extremos para que entrara en éxtasis, en delirios y alucinaciones. En este momento se pensaba que se podía alcanzar una comunicación directa con Dios. Otros, como los cabalistas judíos o los herméticos le daban una importancia extrema a escritos como la Toráh, la Biblia, los escritos de Hermes trimegistos, buscando un método que les ayudase a descifrar los secretos ocultos en estas obras.

Dentro de esta situación caótica donde existía un “todo vale”, científicos como Galileo, Descartes o Newton van a tratar de encontrar un método objetivo que unifique la situación caótica de la ciencia y suministre rigor, objetividad y certeza a la ciencia. Este método va a ser el método científico (hipotético-deductivo). Una vez impuesto este método y admitido por la comunidad científica, saberes como la astrología, la alquimia, la cábala, la mística... etc se van a rechazar como saberes supersticiosos y falsos.
Y esto es lo que pensamos aún nosotros: la ciencia es un saber firme y fiable, mientras que la astrología, la parapsicología, la quiromancia... etc, no son más que supersticiones. La razón de esta diferencia sigue siendo la misma que hizo separar la ciencia de Galileo y Newton de las ciencias de Paracelso o Giordano Bruno (un alquimista y un cabalista): el método científico. Nos parece que es más riguroso, más creíble el científico que hace hipótesis y somete a experimentos estas hipótesis, que un quiromante que nos lee las manos o un astrólogo que no hace una carta astral.
La pregunta sigue siendo la misma que al principio de esta introducción: ¿por qué creer al científico? ¿Es tan fiable el método científico? ¿Por qué creer a la ciencia?

2.. EL MÉTODO CIENTÍFICO

2.1. El método inductivo.

2.1.1. Noción de “Inducción.

El significado etimológico del término es “conducir o dirigir hacia”. Aristóteles utiliza el término inducción para referirse a aquel proceso discursivo que va de lo particular a lo general, o dicho de otra manera, el razonamiento que nos permite derivar enunciados generales a partir de enunciados singulares u observacionales. La inducción es el proceso inverso a la deducción. Por ejemplo, un razonamiento inductivo sería: Juan se muere, María se muere, Pedro se muere... así pues, todos los humanos somos mortales. Por el contrario un razonamiento deductivo sería: todos los humanos somos mortales, Luis es humano, así pues, Fluís es mortal.

Aristóteles distinguía dos tipos de inducción: la inducción completa, cuando analizamos todos los individuos de una clase, y la inducción incompleta, cuando analizamos una “muestra representativa” de los individuos de una clase. Aristóteles se percató de que el único procedimiento formalmente válido es el de la inducción completa. El problema es que la mayoría de inducciones interesantes para la ciencia son incompletas. Las clases que estudia no pueden analizarse completamente: células, placas tectónicas, especies animales, materiales sólidos, estrellas, etc. Así pues, ¿cómo garantizar la validez formal de una inducción incompleta?

2.1.2. Defensa del método inductivo.

Los principales defensores del método inductivo han sido F. Bacon (siglo XVII), Stuart Mill (siglo XIX) y Rudolf Carnap (siglo XX). Todos ellos coinciden en afirmar que “si en una amplia variedad de condiciones se observa una gran cantidad de A y si todos los A observables poseen sin excepción la propiedad B, entonces todos los A tienen la propiedad B”.

El método inductivo permite al científico partir de la experiencia concreta y conectar la teoría con la realidad empírica. El conocimiento se constituye partiendo de experiencias y observaciones concretas y progresando hacia enunciados cada vez más generales. Por ejemplo: dada una barra de metal del material X, si se calienta, esta se dilata; dada una barra de metal del material Y, si se calienta, esta se dilata; igual ocurre con los materiales, Z, P, G, etc.; así pues, toda barra de metal expuesta al calor se dilatará. Según los inductivitas, debemos justificar la inducción, aun la incompleta, pues de lo contrario ¿cómo asegurar la verdad de los enunciados generales?, solo hay un camino; Mediante la inducción partiendo de experiencias concretas.
Ahora bien, el paso que damos desde los enunciados singulares hasta los generales ha de ser cuidadoso. Es preciso cumplir una serie de condiciones para que la inducción sea válida:
1.- El número de enunciados singulares que constituye la base de las generalizaciones a de ser grande.
2.- Las observaciones deben repetirse en una amplia variedad de condiciones.
3.- Ningún enunciado observacional aceptado debe entrar en contradicción con el enunciado general que se pretende demostrar.

2.1.3. Crítica del método inductivo.

El primer crítico del método inductivo fue David Hume (siglo XVIII), también cabe destacar a Karl Popper (siglo XX).

Las argumentaciones lógicas válidas se caracterizan por el hecho de que, si la premisa de la argumentación es verdadera, entonces la conclusión debe ser verdadera. Las argumentaciones deductivas poseen ese carácter. Las argumentaciones inductivas no son argumentaciones lógicamente válidas. No se da el caso de que, si las premisas de una inferencia inductiva son verdaderas, entonces la conclusión deba ser verdadera. Es posible que la conclusión de una argumentación inductiva sea falsa y que sus premisas sean verdaderas sin que ello suponga una contradicción. Supongamos, por ejemplo, que hasta la fecha haya observado una gran cantidad de cuervos en una amplia variedad de circunstancias y que haya observado que todos ellos han sido negros y, basándome en eso, concluyo: «Todos los cuervos son negros. Esta es una inferencia inductiva perfectamente lícita. Las premisas de esta inferencia son un gran número de enunciados del tipo: «Se observó que el cuervo x era negro en el momento t» y consideramos que todos eran verdaderos. Pero no hay ninguna garantía lógica de que el siguiente cuervo que observe no sea rosa. Si éste fuera el caso, entonces «Todos los cuervos son negros» sería falso. Esto es, la inferencia inductiva inicial habría llevado a una conclusión falsa, a pesar de que todas las premisas de la inferencia fueran verdaderas. No supone ninguna contradicción lógica afirmar que todos los cuervos observados han resultado ser negros y también que no todos los cuervos son negros. La inducción no se puede justificar sobre bases estrictamente lógicas.
Un ejemplo de la cuestión, más interesante aunque bastante truculento, lo constituye la explicación de la historia del pavo inductivista por Bertrand Russell. Este pavo descubrió que, en su primera mañana en la granja avícola, comía a las 9 de la mañana. Sin embargo, siendo como era un buen inductivista, no sacó conclusiones precipitadas. Esperó hasta que recogió gran cantidad de observaciones del hecho de que comía a las 9 de la mañana e hizo estas observaciones en una gran variedad de circunstancias, en miércoles y en jueves, en días fríos y calurosos, en días lluviosos y en días soleados. Cada día añadía un nuevo enunciado observacional a su lista. Por último, su conciencia inductivista se sintió satisfecha y efectuó una inferencia inductiva para concluir: «Siempre como a las 9 de la mañana». Pero, ¡ay! se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera de Navidad, en vez de darle la comida, le cortaron el cuello. Una inferencia inductiva con premisas verdaderas ha llevado a una conclusión falsa.
En conclusión: no hay un procedimiento discursivo que nos garantice la verdad de un enunciado general construido a partir del estudio de una serie finita e incompleta de casos.

2.2. El Método hipotético deductivo.

2.2.1. Algunos conceptos previos: Hipótesis leyes y teorías.

• Concepto de hipótesis. En la investigación empírica, el punto de partida es suponer que algunas proposiciones explican por que o como se producen algunos fenómenos o conjuntos de fenómenos relacionados entre sí. Tales proposi­ciones, sin que importe que hagan referencia a un hecho concreto o describan la regularidad con que se vinculan entre sí diferentes hechos, reciben el nombre de hipótesis.
• No todas las hipótesis son científicas. En el uso coloquial de la palabra «hipótesis» es frecuente darle un significado peyorativo. En expresiones como: «Eso es solo una hipótesis» nos referimos a suposiciones poco razonables sobre alguna situación, como pueden ser, por ejem­plo, las que están motivadas por nuestros sentimientos. Los científicos, sin embargo, son más estrictos y no suelen admitir que tales conjeturas emocionales sean verdaderas hipótesis. En ge­neral, no lo es ningún enunciado carente de alcance empírico. Dicho de otro modo, aquello que se propone como explicación científica de al­gunos hechos de la realidad debe poder ser efectivamente contrastado con la misma, al menos en principio: debe inferirse de ella alguna predicción respecto a como cabe esperar que se sucedan los fenómenos. Tal vez no sea posible realizar de hecho las experiencias y observaciones requeridas por alguna insuficiencia técnica, co­mo ocurre, digamos, con las conjeturas relacionadas con la atmósfera de Júpiter. Pero no por eso tales conjeturas dejaran de ser consideradas científicas. Hay proposiciones, sin embargo, que resultan del todo inadecuadas para someterlas a contratación, fundamentalmente porque no es posible derivar de ellas predicciones precisas. A causa de eso quedan, por así decir, desconectadas de la realidad, sin que los hechos nos sirvan para decidir si son verdaderas o falsas. Algunos factores son claros indicios de la falta de esa dimensión de contrastabilidad que se les exige a las hipótesis científicas:
(a) Uso de conceptos subjetivos, de los que no es posible dar una traducción objetiva y cuantificable. Si alguien afirmara que la ópera italiana tiene una enorme fuerza expresiva», no cabe discutir que este afirmando algo con significado. Incluso si nunca hemos oído opera italiana, podemos hacernos una idea aproximada de lo que se esta diciendo si pensamos en otras producciones artísticas que sean para nosotros «expresivas». De la misma manera, si alguien nos dice: "Tengo un terrible dolor de muelas», le entendemos aun cuando nunca nos hayamos encontrado en esa situación. Muy distinto seria que al­guien pretendiera que admitiéramos como hipótesis científicas afirmaciones como las siguientes: «La opera italiana es mucho más expresiva que la de Wagner» o «E1 dolor de muelas es mucho peor que el dolor de garganta». Estas conjeturas sobre la fuerza ex­presiva del arte o la intensidad del dolor podrían ser aceptadas como científicas tan solo si dispusiéramos de algún procedimiento para relacionar los conceptos que en ellas intervienen con mediciones objetivas —Mas tendríamos realmente si, por ejemplo, dispusiéramos de una técnica que, mediante electrodos o procedimientos similares, nos permitiera cuantificar las respuestas del sistema nervioso autónomo de diferentes públicos que oyen a Wagner y a los italianos, o de diferentes personas aquejadas de distintos tipos de dolores—.

(b) Uso de conceptos que describen entidades inobservables. (c) Uso de conceptos y expresiones imprecisos. Una hipótesis científica debe ser establecida con la mayor precisión y claridad. Si un enunciado es tan vago que no queda claro que se esta diciendo en realidad, al intentar contrastarlo mediante la observación o la experimentación, siempre se podrá interpretar que es compatible con cualquier resultado. Si afirmásemos, por ejemplo —y el ejemplo no es inventado—: «La electricidad no es nada, es un cero, un mero punto que, sin embargo, mora en todas las aparentes existencias», ningún científico se molestaría en examinar la presunta hipótesis si no especificásemos algo mas a que nos estamos refiriendo.

Las leyes científicas son hipótesis que cumplen las condiciones siguientes:

(a) Son de carácter universal, es decir, afirman, en mucho casos de modo matemático, la existencia de alguna conexión constante, que se da en todo lugar y en todo tiempo, entre diferentes fenómenos (por ejemplo, entre el tiempo y la distancia recorrida por un cuerpo en caída libre) o entre diferentes aspectos de un mismo fenómeno (por ejemplo, entre la temperatura, la presión y el volumen de un gas).
(b) Están bien confirmadas por la evidencia empírica disponible. Una hipótesis, como fue originariamente la explicación propuesta por Kepler del movimiento de los planetas en términos de elipses, alcanza el rango de ley cuando ha generado numerosas y variadas predicciones y estas se han cumplido satisfactoriamente.

Teorías. Las leyes tienden a ordenarse por su grado de subordinación y forman sistemas cada vez más intrincados y complejos, es decir, teorías. El ejemplo clásico lo proporciona la mecánica newtoniana. El principio de la atracción de las masas —cada partícula de materia atrae a cualquier otra partícula con una fuerza directamente proporcional al producto de las ma­sas e inversamente proporcional al cuadrado de las distancias— es la ley fundamental que explica, por su eficacia predictiva, un amplio conjunto de fenómenos, tales como el movi­miento de los planetas, la caída libre o las mareas. Las teorías son, por tanto, sistemas de leyes y, en definitiva, sistemas de proposiciones de carácter más general que las leyes. Es por ello que las teorías suponen un alejamiento mayor de la experiencia concreta. Sin embargo son imprescindibles por que son las que nos proporcionan una comprensión global de la realidad, las leyes por si solas no podrían suministrarnos una visión general del mundo y esta se nos hace imprescindible.

2.2.2. La estructura del método hipotético deductivo.

Durante el siglo XVII un físico, Galileo Galilei revoluciona la física, y, de paso, la epistemología . Galileo rompe con la dicotomía tradicional: inducción o deducción; y propone un nuevo método caracterizado por constar de una parte empírica y otra teórica. No se trata de un trabajo teórico(no escribe libro alguno sobre el método científico) sino que, en la práctica, los pasos que sigue Galileo en sus investigaciones son diferentes a los tradicionales. Tan es así que no resulta exagerado afirmar que Galileo es el padre de la ciencia moderna y que el método de las ciencias experimentales no ha cambiado sustancialmente desde su época hasta el presente.

Podemos esquematizar el método de Galileo (El método hipotético- deductivo) conforme a los siguientes pasos:
1- Descubrimiento del problema
2- Planteamiento preciso del problema( en lo posible en términos matemáticos).
3- Tentativa de solución con los medios y teorías existentes.
4- Invención de nuevas ideas. Hipótesis.
5- Deducción de consecuencias de la hipótesis. Predicción.
6- Puesta a prueba experimental de las consecuencias deducidas de la hipótesis. Contrastación .

La tendencia actual es simplificar el esquema, distinguiendo dos grandes fases o bloques.
A este propósito son de gran utilidad las ideas de H. Reichenbach (1891-1953), en las que, con dife­rentes matices, se han inspirado la mayoría de filósofos e historiadores de la ciencia a lo largo del siglo xx. Para Reichenbach una cosa es el con­texto de descubrimiento, en el que podremos buscar la respuesta a la pregunta: ¿cómo se llega a proponer una hipótesis científica?; otra muy distinta, el contexto de contrasta­ción, en el que encontraremos los elementos necesarios para contestar a la pregunta:
¿cómo se demuestra la verdad de una hipótesis? Dicho de otro modo, al examinar el contexto de descubrimiento nos interesa entender de qué manera se originan las explicaciones científicas y la importancia relativa que tienen en ello la observación, las creencias y convicciones personales de los investigadores o los factores sociales y culturales. En cambio, al considerar el contexto de contratación, lo que importa son los resultados finales. No como se ha originado una investigación, sino la forma definitiva en que es presentada públicamente: los hechos descritos, las hipótesis que los explican, los métodos lógicos utilizados para justificarlas -o para refutarlas- y las predicciones que de ellas se derivan.

2.2.3. La formulación de Hipótesis: el contexto de descubrimiento.

Según los inductivistas antes de que el científico osara formular una hipótesis eran precisas múltiples observaciones, experimentos y estudios de casos particulares. En definitiva, la gestación de una hipótesis era el paso final de un largo y concienzudo proceso. Un vistazo a la historia de la ciencia nos demuestra que los científicos no actúan de esta forma. Las hipótesis no se derivan de los hechos, sino que se inventan para explicarlos. Siempre se da un salto, especialmente notable cuando se trata de una hipótesis innovadora, por el que los hechos son vistos bajo una perspectiva en la que hasta entonces no se había reparado. En ese salto intervienen factores muy diversos, la imaginación creativa y el razonamiento analógico, pero también las convicciones culturales de la época y factores sociales de todo tipo. Kepler, por ejem­plo, partió en sus investigaciones de comparar la Santísima Trinidad y el sistema solar. Huyghens (1629-1695) propuso la hipótesis ondulatoria de la naturaleza de la luz considerándola como si fuera un fluido y se moviera, al igual que estos, en forma de ondas. Otro caso bien conocido es el de la hipótesis de Harvey (1578-1657) sobre la circulación de la sangre. ¿Cómo se le ocurrió a este médico renacentista algo tal ale­jado de la teoría tradicional, según la cual la san­gre la produce el hígado y se transforma en materia orgánica en las diferentes partes del cuerpo? La similitud entre dos sistemas que aparentemente nada tienen que ver y la adhesión de Harvey al copernicanismo, en el que lo astronómico se entremezcla con un difuso culto a la divinidad del Sol, son para algunos historiadores las claves del descubrimiento. Harvey razono por analogía, y no por inducción, de un modo que podríamos reconstruir—en forma un tanto tosca— así: «El Sol es fuente de calor y de vida en el sistema solar y por eso le corresponde el lugar central. Del mismo modo, el corazón es la fuente de vitalidad del organismo. Ahora bien, los planetas se mueven girando en torno al Sol. Así, la sangre se mueve también girando en torno al corazón».

En conclusión, las hipótesis científicas son producto del ingenio del científico, más que de la experimentación. En todo caso no es realmente importante saber que ha motivado a un científico a formular una hipótesis.

2.2.3. La contrastación de hipótesis: el contextio de justificación.

En este apartado distinguiremos entre predicciones y contrastaciones .
Una vez que el científico haya formulado una hipótesis debe preguntarse ¿Qué habría de ocurrir si fuera cierta la hipótesis? A continuación debe responder de manera precisa y cuantificable a esta cuestión y posteriormente diseñar un experimento que confirme o refute las predicciones deducidas de la hipótesis.
¿Qué ocurre si tenemos dos hipótesis rivales para explicar un mismo fenómeno? Desde el contexto de descubrimiento no podemos decidir cual es más acertada. Es preciso deducir predicciones diferentes de una y otra, y someterlas a contrastación.
El método hipotético-deductivo describe mejor la actividad real del científico que el método inductivo. La historia de la ciencia nos suministra múltiples ejemplos:

En 1912 el geólogo Alfred Wegener propuso la conocida como hipótesis Pangea.
Suponía que hace millones de años los cinco continentes formaban una unidad, un continente que llamó Pangea. ¿Cómo llego Wegener a esta idea? No es relevante, forma parte del contexto de descubrimiento. Lo importante es el contexto de justificación.
Wegener procedió a inferir una hipótesis particular de la hipótesis general: Hubo un tiempo en que la costa oriental de América del Sur y la costa occidental de África estaban unidas.
A continuación dedujo consecuencias, formuló predicciones: los restos fósiles y los estratos geológicos de las dos costas han de ser muy similares.
Contrastación: las rocas y fósiles encontradas a un lado y otro del atlántico son prácticamente idénticos.
La hipótesis queda contrastada y pasa a formar parte del corpus teórico de la geología.

En 1846 se descubre el planeta Neptuno por Adams y Leverrier. La historia escomo sigue: se habían descubierto anomalías en la órbita de Urano que no podían ser explicadas a partir de la mecánica newtoniana. Algunos científicos proponían revisar la teoría y los cálculos de Newton.
Invención de hipótesis: Existe un planeta, aún no observado, cuyo campo magnético interfiere en la órbita de Urano.
Predicción: calculan de manera matemática donde ha de estar el supuesto planeta.
Contrastación: distintos astrónomos dirigen sus telescopios al lugar indicado y efectivamente descubren un nuevo planeta.

Durante el siglo XIX Henry Bastión y Louis Pasteur se enzarzaron en una interesante polémica: ¿Puede generarse espontáneamente la vida?. Según Bastión sí, según Pasteur, no. Empecemos con Bastión:
Hipótesis: la vida se puede generar de manera espontánea.
Deducción de consecuencias o predicción: si eliminamos toda la vida microorgánica que pueda existir en la orina y aislamos la solución, aun así, nuevos organismos aparecerán de manera espontánea.
Contrastación: Bastión hierve la orina a 110º, introduce una solución de potasa y aísla el compuesto del aire en una urna herméticamente sellada. 10 horas después aparecen bacterias vivas.
Parecía que la hipótesis estaba contrastada, pero Pasteur no estaba de acuerdo. Sospechaba que existían microorganismos capaces de resistir temperaturas por encima de los 100º y que el agua utilizada para la solución de potasa podía contener gérmenes. Según él la contrastación no había sido suficientemente rigurosa. Pasteur repite el experimento. Hierve la orina a más de 110º, utiliza agua esterilizada para disolver el potasio y..... no aparecen bacterias vivas. La hipótesis de Bastión había sido refutada y, de paso, la técnica de la pasteurización acababa de nacer.

2.2.5. Criterios de Contrastación.

En el siglo XX el método hipotético-deductivo es aceptado como el genuino método científico de las ciencias experimentales. Aun así queda un problema pendiente: ¿qué entendemos por “contrastación”?, ¿qué es exactamente lo que queremos decir al afirma que una hipótesis ha sido contrastada?.

a. La verificación.

Con el nombre de Circulo de Viena se hace referencia a una sea pensadores que en el primer cuarto de este siglo viven en esa ciudad poseen en común una serie de preocupaciones y, sobre todo, un modo semejante de enfrentarse a ellas. Entre esas preocupaciones destacan las relacionadas con la lógica y con el conocimiento científico.
Al enfrentase con el tema del conocimiento científico tratan de encontrar un criterio de demarcación, o lo que es lo mismo, un criterio permita distinguir los enunciados científicos -que normalmente denominan enunciados significativos- de los que no lo son.
Y lo primero que exigen para que un enunciado pueda ser significativo es que posea sentido. Supongamos, por ejemplo, que alguien dice: alumno es la raíz cúbica de un árbol". La expresión desde el punto de vista gramatical es correcta, pero todo el mundo estaría de acuerdo en que carece de sentido, de significado, y, consecuentemente, no puede ser científica o significativa. Las propiedades que en ella se atribuyen a los alumnos y a los árboles son extrañas a ellos.


Dentro de las proposiciones que poseen sentido, son significativas las proposiciones que pertenecen al ámbito de las ciencias formales (lógica y matemáticas) y que se pueden demostrar, las proposiciones consistentes, ya que, aunque no se pueden verificar- es decir, no se pueden contrastar con la realidad para ver si coinciden con ella-, esto se debe a que no hablan de hechos, no pretenden referirse a la realidad, y lo único que hacen es decir con otras palabras lo que ya se había dicho antes en otras proposiciones.
Su verdad descansa en el principio de identidad, a=a.

También son significativas las proposiciones de las ciencias experimentales cuando son verificables, o contrastables con la realidad.
No son significativas, sin embargo, las proposiciones pertenecientes al ámbito de la metafísica, o de la moral, ya que ni son consistentes, ni se pueden verificar. Mas que de proposiciones, habría que hablar en estos casos de pseudoproposiciones. Si afirmamos, por ejemplo, que "el Alma es inmortal", no tenemos ninguna posibilidad de verificar esa proposición que pretende recoger un hecho, por lo a pesar de que aparentemente es inteligible, no es propiamente una proposición, pues carece de verificación y, por lo mismo de significado.

Vemos, pues, como para los autores del Círculo de Viena, que en aquellas ciencias que pretenden hablar de la realidad y decirnos como es, solo son significativas las proposiciones que se pueden verificar. Significación y verificación son términos sinónimos, por lo que podemos decir que la verificación constituye el criterio de demarcación
Ahora bien, ¿cuando se puede decir que una proposición esta verificada y por tanto, es significativa? Aquí es donde las posiciones de los pensadores del Circulo de Viena se diferencian unas de otras; algunas de las más importantes son:

Criterio fuerte de verificación

M. Schlick, uno de los pioneros del Círculo, mantiene la posición tradicional, y afirma que un enunciado es significativo si, y solo si, hay observaciones sensibles y públicas las cuales puedan probar conclusivamente la verdad o falsedad del enunciado. Sin embargo, esta versión fuerte del criterio de verificación es pronto retirada por los demás componentes del Círculo, ya que sus exigencias son tales que quedan sin significado todas las leyes científicas, puesto que al fundamentarse en la inducción, nunca se puede probar conclusivamente, como exigía Schlick, su verdad o falsedad. La historia de la ciencia demuestra, además, que difícilmente se puede hablar de conclusividad.


El criterio débil de verificación

Los partidarios de este principio exigen, para que un enunciado sea significativo:
a) que existan observaciones que sean indicativas, "relevantes". a fin de establecer su verdad o falsedad,
b) que si no es efectiva y actualmente verificable, lo sea en principió o lo que es lo mismo, que se puedan señalar las condiciones en las que sería verificable directamente,
c) que esas condiciones sean lógica y físicamente posibles.



El problema con la verificación, ya sea en su versión fuerte o en la débil, es que no responde satisfactoriamente a la crítica al inductivismo formulada ya en el siglo XVIII por David Hume: un número finito de observaciones (enunciados singulares) no pueden verificar un enunciado general.



b. El criterio de falsación de Popper.

Este autor, aunque vienes, no pertenece al Círculo de Viena, parte de su obra, en el terreno de la teoría de la ciencia, esta concebida como corrección y discusión critica de sus doctrinas.
En su opinión, el hecho de que las proposiciones científicas sean universales, y las observaciones y experimentos que dan origen a las mismas limitadas, imposibilita el establecer su carácter significativo.
Propone, en su lugar, para establecer si un enunciado es o no significativo, el "criterio de falsación”, que consiste en intentar, por todos medios posibles, hacer fracasar mediante experimentos las teorías científicas. Si se logra ese propósito, la teoría no es significativa y es preciso sustituirla por otra. Por el contrario, si resiste la prueba, se puede considerar como significativa, y lo será mientras no se consiga hacerla fracasar.

El fundamento de este criterio se encuentra en el hecho de que, si bien las teorías científicas, y las leyes, al ser universales, no son derivables de enunciados singulares, sin embargo, si pueden ser derribadas o refutadas por un solo enunciado singular. Basta que un único metal no se dilate con el calor para que la afirmación "los metales se dilatan con el calor" no tenga validez. Sin embargo, el hecho de que todos los metales que se han comprobado hasta el momento se hayan dilatado con el calor no garantiza con total seguridad que eso vaya a ocurrir siempre.
La posición de Popper supone un giro en la consideración de la verdad en el conocimiento científico. Obliga a distinguir entre "verdad" y "certeza" -entre verdad y seguridad en la verdad- y sitúa la ciencia camino de la verdad -su objetivo el alcanzar la verdad- pero no en el de la certeza, que es tarea imposible para el conocimiento científico.
"El conocimiento... no es la búsqueda de la certeza. Errar es humano. Todo conocimiento humano es falible y por tanto incierto. De ello se sigue que hemos de establecer una firme distinción entre verdad y certeza
Que errar es humano no solo significa que hemos de luchar constantemente contra el error, sino también que, aun cuando hemos puesto el máximo cuidado, no podemos estar totalmente seguros de no haber cometido un error.


En ciencia, cometer una equivocación - un error- consiste inicialmente en considerar como verdadera una teoría que no lo es... Combatir la equivocación, el error, significa por tanto buscar la verdad objetiva y hacer todo lo posible por descubrir y eliminar las falsedades. Ésta es la tarea de la actividad científica.

Como nunca podemos conocer nada con seguridad, simplemente no vale la pena buscar la certeza; pero si vale la pena buscar la verdad; y esto lo hacemos principalmente buscando equivocaciones, a fin de poder corregirlas. Por eso la ciencia, el conocimiento científico, es siempre hipotético: es 'conocimiento por conjetura'. Y el método de la ciencia es el "método crítico” el método de búsqueda y eliminación de errores al servicio de la verdad". (Karl Popper. En búsqueda de un mundo mejor).



El problema del falsacionismo es que no concuerda con la historia de la ciencia.¿Realmente una teoría científica que goza de amplio apoyo es abandonada por la comunidad científica si un dato empírico la refuta? La respuesta es: no. Se elaborarán nuevas hipótesis auxiliares, se mostrarán gran cantidad de datos favorables o simplemente se ignorará el mal dato. Nada aterra más a los científicos que el horror al vacío. La teoría se mantendrá si no existe otra teoría alternativa que explique todo lo que explicaba la antigua y pueda dar cuenta de nuevos fenómenos y realizar nuevas predicciones. Los científicos no son en absoluto “frías máquinas falsacionistas” y sobre este asunto la sociología de la ciencia tendría mucho que decir.

3. EL MÉTODO DE LAS CIENCIAS SOCIALES: LA HERMENEÚTICA[1].

El avance del positivismo científico en el siglo XIX va a traer como consecuencia una reacción por parte del ámbito filosófico. El positivismo venía a defender que las ciencias naturales y el método científico era la única herramienta de que dispone el hombre para alcanzar un conocimiento fiable.

El desarrollo de las ciencias durante todo el siglo y, en especial de la técnica, prometían un futuro reluciente y Europa y el mundo se mostraba optimista. Sin embargo pronto muchos filósofos e historiadores se dieron cuenta que el modelo científico servía únicamente para lo que servía y que no podía extenderse a todos los ámbitos de la realidad. Las ciencias naturales podían explicar sin mayores problemas el comportamiento de un haz de luz, el movimiento de un objeto en caída libre, la generación de esta o aquella bacteria o la formación del oxígeno... etc, sin embargo se mostraba completamente inoperante cuando trataba de explicar hechos relativos al mundo humano. ¿Podría un físico establecer la ley natural que explica por qué un asesino cometió un asesinato? La respuesta evidentemente es que no.
Por esta razón filósofos y, sobre todo, historiadores consideraron que el modelo de las ciencias naturales no se podía aplicar a disciplinas como la historia y las llamadas “ciencias sociales” y reivindicaban otro método para este tipo de disciplinas. Evidentemente es absurdo tratar de explicar la caída del imperio romano acudiendo a las leyes deterministas de la física o la química.

3.1. Dilthey y el historicismo.

Dilthey se propone realmente encontrar un método riguroso que sirva a los historiadores y a las ciencias sociales en general para explicar los hechos relativos al mundo humano. Para ello lo primero que va a hacer es distinguir claramente entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu o ciencias sociales. Son disciplinas que tienen objetos diferentes y también métodos diferentes. El objeto de las ciencias de la naturaleza son los fenómenos exteriores al hombre, es decir, los fenómenos naturales, mientras que las ciencias sociales estudian en mundo de las relaciones entre los hombres. La diferencia del objeto de estudio justifica la diferencia del método de análisis. Según Dilthey el método de las ciencias naturales es la EXPLICACIÓN[2] de la realidad natural, mientras que las ciencias sociales COMPRENDEN[3] o interpretan el mundo de las relaciones entre seres humanos. Para comprender esto podemos decir que una ciencia natural explica las causas por las cuales se ha producido determinado hecho; por ejemplo, para explicar la trayectoria de un misil desde que es lanzado hasta que alcanza su objetivo, los científicos dirán que la trayectoria del misil se describe según una ley determinada y que dado el peso, la fuerza de lanzamiento, la dirección del viento... etc, el resultado es la trayectoria seguida. Sin embargo este tipo de explicación no es posible en las ciencias sociales; por ejemplo, un sociologo para esplicar el fenómeno skin-head, puede “comprender” esta situación: podrá decir que los skin-heads surgen en las zonas económicamente deprimidas de las ciudades, zonas azotadas por el paro y la violencia. Puede añadir que cierta ideología fascista tiene tradicionalmente cierto arraigo en esta zona y que el detonante es una inmigración masiva que, a los ojos de muchos jóvenes y teniendo en cuenta las condiciones citadas, es vista como el origen de todos los males. Sin embargo nunca podrá explicar la situación diciendo que estas condiciones son causas determinantes para que los jóvenes abracen abiertamente una ideología violenta y xenófoba. Si fuera así no se justificará como hay muchos más casos en los que jóvenes de las mismas zonas y con los mismos problemas, de forma más razonable consideran negativamente estos movimientos. El historiador, el sociólogo, el antropólogo, el psicólogo (aunque este último muy a menudo lo pretenda), no pueden explicar de forma determinista una situación social como lo hacen los físicos, químicos o biólogos, pero pueden comprenderla en el contexto social en el que tienen lugar.
Analicemos un poco más el concepto de comprensión (interpretación). Gran parte de la diferencia entre en concepto de Explicación de las ciencias naturales y el concepto de comprensión de las ciencias sociales está en que utilizan categorías o conceptos diferentes para estudiar la realidad. Los científicos utilizan categorías como “causa”, “masa”, “distancia”, “fuerza”, “movimiento”, mientras que los científicos sociales y los historiadores utilizan categorías explicativas como “intención”, “motivación”, “valores”, “objetivos”. La diferencia entre unas y otras está en que las categorías de las ciencias naturales son categorías cuantitativas, es decir, conceptos acerca de realidades que se pueden medir numéricamente. Los conceptos que utilizan las ciencias sociales no son categorías cuantitativas sino que hacen referencia fundamentalmente a actitudes e intenciones humanas. Cuando los historiadores tratan de comprender la caída del Imperio Romano investigan acerca de las motivaciones, los valores y los objetivos de los bárbaros y a la vez, escudriñan los textos latinos para averiguar cómo era la vida de los últimos emperadores romanos y la forma en que pensaban; a medida que van recopilando datos, son capaces de ponerse en el lugar de los romanos, e incluso de los bárbaros para comprender qué es lo que sucedió allí.
La diferencia de conceptos de unas ciencias y otras diferencia también las actividades de los científicos naturales y los científicos sociales: los científicos naturales, miden, pesan calculan, mientras que los historiadores lo que hacen es tratar de comprender las motivaciones, intereses... etc, poniendose en el lugar de los agentes históricos.
Según Dilthey en toda comprensión de un hecho social ocurre algo así como una “transmisión simpática” entre el investigador y aquello que se investiga. Los historiadores, los psicólogos, los antropólogos, los sociólogos son capaces de comprender un hecho social porque son capaces de comprender y empatizar con los hombres que vivieron o viven esa realidad. Esto es posible porque compartimos lo que Dilthey llama el mundo de la vida[4]
Cuando un historiador trata de comprender lo que sucedió en la caída de roma, hay una transmisión simpática entre aquellos hombres y él mismo a través de los textos y documentos históricos: el historiador a traés de ellos comprende valores, motivaciones, objetivos, valoraciones... etc. Sería absurdo tratar de explicar aquel hecho desde el punto de vista de las ciencias naturales, acudiendo a fuerzas, movimientos y presiones. Pero igualmente absurdo sería que el científico trate de explicar la trayectoria del misil acudiendo a motivaciones o valores y dijese: el misil tiene el objetivo de destruir las defensas enemigas y sus valores son abiertamente belicosos.










3.2. La ontologización de la hermeneútica en Heidegger y Gadamer.

Dilthey propone la hermeneútica (comprensión) como el método de las ciencias sociales, pero no va más allá. Heidegger[5] va a darle una perspectiva mucho más amplia a esta idea de la “comprensión” puesta en marcha por Dilthey. Para Heidegger la “comprensión” no es únicamente un método de análisis de la realidad humana, el método utilizado por las ciencias sociales, sino que es ante todo, la forma específica de ser del hombre. La comprensión no es una mera actividad humana según el filósofo alemán es la estructura ontológica esencial del hombre. Comprender es la sustancia de toda manifestación humana; Esto es lo que quiere decir Heidegger cuando afirma que el hombre existe como intérprete o desvelado del ser.
Heidegger entienden de manera diferente la comprensión-interpretación. Para Dilthey, hemos visto que era un proceso que utilizan los científicos sociales para, a través de cierta “empatía” comprender hechos sociales (históricos, antropológicos, sociológicos... etc). Pero Dilthey no toma en consideración algo que, para Heidegger es fundamental: no se da cuenta que el historiador que interpreta la historia, por ejemplo, pertenece él mismo a esa historia. La consecuencia de este hecho es que el historiador que interpreta el pasado desde el siglo XXI, por ejemplo, está ya haciéndolo desde una tradición, desde, como dice el filósofo alemán, desde cierta precomprensión o interpretación de la realidad, a saber, la que pertenecemos los occidentales europeos de principios de este siglo. La comprensión-interpretación de la que hablaba Dilthey no es, por tanto, tan sólo una herramienta que a través de la empatía le permite a los historiadores conocer los hechos del pasado o a los sociólogos comprender el por qué de un movimiento social. La comprensión, cierta comprensión es, ante todo, el modo propio de ser de cada hombre histórico. Comprendemos e interpretamos el mundo de la vida, el mundo de las relaciones sociales al modo como lo hace la tradición a la que pertenecemos: la tradición europea occidental de principios del siglo XXI. El modo de comprender e interpretar su pasado y su propia situación de los medievales o los ilustrados del siglo XVIII es radicalmente distinta a la nuestra.
La historia es, por tanto, una constante reinterpretación de lo dado a partir de una precomprensión histórica, un modo de ser al que nos vemos arrojados. Nacemos en una cultura determinada y en una época histórica concreta, por esta razón, nuestra forma de comprender el mundo que nos rodea y nuestro pasado depende directamente de este hecho; es más, dice Heidegger: este hecho, esta forma de comprender es nuestra esencia más propia.
El discípulo de Heidegger, Hans Georg Gadamer es quién va a explicar esta idea de Heidegger de forma menos abstracta que el maestro. Sigue pensando que la comprensión no es únicamente un método sino un modo de ser, pero centra su esfuerzo mayor en explicar que la “comprensión” es siempre una comprensión histórica. Para entenderlo mejor: no hay un forma de comprender común e igual en todos los hombres, como pensaba Dilthey, sino que cada época histórica tiene su propia comprensión. Por tanto, nosotros ¿qué manera de comprender tenemos? La que nos corresponde con la época histórica a la que pertenecemos. Y esta forma de comprender, siguiendo las ideas de Heidegger es, a la vez, también nuestra forma de ser.




[1]DEFINICIÓNN CORTA DE HERMENEÚTICA: método de las ciencias sociales que pretende la comprensión de los hehos sociales. La hermeneútica trata de comprender la vida humana a través de la interpretación de las acciones, los documentos, las instituciones... etc... de una sociedad dada.
[2]DEFINICIÓN CORTA DE EXPLICACIÓN: modo de dar razón de los fenómenos naturales mediante leyes causales que conectan de manera inevitable estos fenómenos naturales con otros fenómenos a los que llamamos “causas”.
[3]DEFINICIÓN CORTA DE COMPRENSIÓN: modo de dar razón de las instituciones y acciones humanas a partir de las creencias, intenciones y motivaciones de los hombres que realizan tales acciones.
[4]En este punto Dilthey se presenta como continuador del proyecto ilustrado: considera que todos los seres humanos en lo más importante somos iguales; tenemos diferentes valores, objetivos, motivaciones para hacer las cosas pero, en el fondo todos, tanto los hombres de otras épocas como otras culturas y nosotros, pertenecemos al mundo de la vida, el mundo de las relaciones humanas que es similar para todos.
[5]Martin Heidegger (1889-1976). Filósofo alemán discípulo de Rickert y Husselr. Destacó como alumno de Husselr al que sucedió en la cátedra de la universidad de Friburgo. Entra por la puerta grande de la escena filosófica con “Ser y Tiempo” (1927) con la que abre una perspectiva nueva de la hermeneútica iniciada por Dilthey y del existencialismo de Kierkergard. En 1933, cuando el partido nazi gobernaba en Alemania, fue nombrado rector de la universidad de Friburgo y pronuncia entonces su famoso discurso “La autoafirmación de la universidad alemana” donde toma partido y se adhiere a la ideología nazi, hecho que sus detractores le achacarán hasta su muerte. Sin embargo Heidegger se enfrentó abiertamente a la línea oficial del régimen y siempre criticó las posturas antisemitas y racistas del partido nazi. Según muchos Heidegger, pese a estas sombras de su pasado, ha sido uno de los pensadores más influyentes del siglo XX (a juicio de Derridá, el que más).

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DE LA SENSIBILIDAD A LA RAZÓN.

Conocimiento sensible, conocimiento intelectual.

1. El conocimiento.

Entramos ahora en un nuevo bloque de contenidos, el conocimiento. En esta parte del temario el interés fundamental que nos anima debe ser el intento por esclarecer qué significa “conocer”, qué es el conocimiento, cómo es posible que conozcamos y qué tipo de conocimientos hay. Como podemos ver las respuestas a estas preguntas no son una cuestión fácil. ¿Por dónde empezar? Pues por tratar de dar una definición, aunque sea muy precaria de qué es conocer y qué es el conocimiento.
Podríamos definir el acto de “conocer” como la operación que realiza un sujeto para CAPTAR y COMPRENDER la realidad que le rodea. Parece simple la definición, pero de ninguna manera lo es. Con que sólo miremos esta definición se abren nuevas preguntas: “Captar” ¿qué es esto de “captar” la realidad? ¿cómo es posible que captemos la realidad? ¿la realidad entera se nos mete por los sentidos o solo una parte de ella? Y si es sólo una parte de ella ¿cómo podemos afirmar realmente que conocemos el mundo que nos rodea?... además ¿comprender? ¿qué hace posible que entendamos el mundo que “captamos”? ¿cuando podemos estar seguros de que “comprendemos” lo que “captamos”? responder a estas preguntas, es lo que vamos a tratar de hacer en este tema y en los dos temas siguientes: primero esclarecer de que forma aprehendemos la realidad (conocimiento sensible) y, después tratar de averiguar de qué forma lo comprendemos (entendimiento, lógica.... razón científica). Pero vayamos por partes.

2. El conocimiento sensible: la experiencia (percepción)

La primera cuestión a resolver es de qué forma accede el hombre al mundo. Se considera habitualmente que el primer paso que damos en el sentido de “conocer”, es el “conocimiento sensible”. Por “conocimiento sensible” entendemos “el conocimiento del mundo que obtenemos a través de nuestros sentidos”. El órgano que se encarga de suministrarnos este conocimiento es “la sensibilidad”[1], es decir, los sentidos. A través de éstos recogemos toda la información posible del mundo que nos rodea.

2.1. La percepción.

El proceso de conocimiento a través de los sentidos se denomina “percepción”. La percepción es el proceso mediante el cual captamos diferentes tipos de informaciones de nuestro entorno a través de los sentidos (luz, ondas sonoras, diferencias de temperatura... etc), y interpretamos estas informaciones en nuestro cerebro en forma de “mundo”.
El proceso perceptivo se da de la siguiente forma: las ondas luminosas, sonoras, etc... que denominaremos “estímulos” [2] inciden sobre nuestros órganos sensoriales (vista, olfato, tacto, gusto, oído), y éstos los transforman en impulsos nerviosos; estos impulsos nerviosos, son transportados desde nuestros sentidos hasta el cerebro, donde se convierten (traducen) en sensaciones[3]. Por último, nuestro cerebro interpreta estas sensaciones convirtiéndolas en “percepciones”. Son estas percepciones lo que habitualmente denominamos “mundo” y lo que podemos llamar “CONOCIMIENTO SENSIBLE”

2.1.1. La construcción de las percepciones.

Percibir no es un mero reflejar la realidad tal y como ésta es; percibir es, en gran medida un proceso de construcción por parte del sujeto que percibe: CONSTRUÍMOS AQUELLO QUE PERCIBIMOS DEL MUNDO. Esto no significa que el sujeto invente aquello que ve, el mundo que percibe, no tenemos por qué adoptar las tesis más radicales al respecto. Significa, más bien, que el mundo que percibimos es el resultado de, por una parte una realidad objetiva y por otra parte un sujeto que percibe. Las percepciones tienen en parte algo de real y en parte algo de “construcción” por parte del sujeto.
Esta es la tesis de una de las corrientes de psicología que más profundamente se ha centrado en estudiar la percepción: La escuela de la gestalt. Diferentes personas ante objetos similares pueden percibir objetos distintos, lo que pone de manifiesto que la percepción depende del sujeto que percibe. Una percepción se realiza como un todo: si bien los sentidos nos proporcionan datos de la realidad en forma de “sensaciones”, estas sensaciones se tienen que ordenar en el cerebro de acuerdo con las leyes[4] mentales del sujeto, sus estados de ánimo, sus deseos, intereses... etc..
Según la teoría de la psicología de la Gestalt, teoría en general aceptada hoy en día, las percepciones no pueden ser consideradas como un mero reflejo de la realidad en nosotros mismos; lo que en realidad ocurre es que el sujeto organiza y dota de sentido a la información que obtiene de la realidad a través de los sentidos. Las percepciones son, por tanto, tanto UN PROCESO DE APREHENSIÓN DE INFORMACIÓN DE LA REALIDAD, COMO UNA CONSTRUCCIÓN POR PARTE DEL SUJETO. EN CIERTO SENTIDO, PODEMOS DECIR QUE CONSTRUÍMOS LA REALIDAD QUE CONOCEMOS[5].



2.1.2. Aprendemos a percibir.

¿El proceso perceptivo en el ser humano y en los demás animales es innato, es decir, está en el individuo de manera natural, o por el contrario es fruto de un aprendizaje? O lo que es lo mismo, ¿la manera de percibir es natural en nosotros, o la aprendemos? ¿percibimos de la misma forma todas las personas (innato) o distintas personas perciben de maneras diferentes (aprendido)?
Los estudios modernos de psicología nos dicen que ciertos aspectos de nuestra forma de percibir, son innatos, nos pertenecen de manera natural (que sería la tesis de los nativistas), como es la percepción de los colores o de la luz; pero también demuestran que otros aspectos debemos aprenderlos a través de la experiencia(que sería la tesis de los empiristas). La percepción es un fenómeno que por una parte necesita de cierta base fisiológica innata en todos los seres (en sus formas respectivas) pero también es fruto de un aprendizaje.
El experimento de Blakemore y Cooper, demuestra que según como sea nuestro aprendizaje del proceso perceptivo, el mundo percibido será de una manera o de otra; así un gatito al que se le enseña a percibir exclusivamente líneas horizontales, percibirá un mundo de líneas horizontales, pero, para él, a penas existirá la verticalidad.
Esto es tan así que, en el fenómeno de la percepción influyen todo tipo de elementos que determinan, en gran manera, los rasgos del mundo que percibimos. Dentro de estos elementos, mucha importancia tendrán los intereses personales o los factores culturales.

3. El conocimiento intelectual: el pensamiento

3.1. diferencia entre conocimiento sensible y conocimiento intelectual

El conocimiento sensible es el conocimiento que nos suministraba la sensibilidad o experiencia (nuestros sentidos). El conocimiento intelectual es aquel tipo de conocimientos que nos suministra el pensamiento (el entendimiento y la razón).
¿Qué tipo de información nos aportaba la experiencia? Básicamente información acerca del “mundo”. A través de la experiencia podemos tener conocimiento del color y la textura de una piedra, de las cualidades de determinado animal, de determinada situación climatológica. Nuestros sentidos nos dan información acerca de cosas concretas.
¿Qué conocimientos nos suministra el pensamiento? ¿A qué información accedemos utilizando el entendimiento y la razón? A través del pensamiento no podemos conocer la textura de determinado objeto, ni su color, ni cómo suena el canto del cuco, no podemos conocer nada concreto... ¿entonces de qué nos informa el pensamiento? El pensamiento nos proporciona información acerca de los elementos generales o universales del mundo. Por ejemplo, a través de la experiencia podemos saber que determinado animal, un cisne, es de un determinado color, el blanco, pero a través de la experiencia no podríamos llegar al conocimiento de que todos los cisnes son blancos, puesto que para eso tendríamos que estar en presencia de todos los cisnes del mundo y examinarlos uno por uno. Pero a través del pensamiento sí podemos relacionar dos conceptos, el de “cisne” y el de “blanco”, como dos realidades que jamás se dan por separado.

3.2. Las Operaciones del pensamiento.

Pensar significa realizar tres tipos de funciones (según Kant), funciones que corresponden cada una de ellas con una de las capacidades del pensamiento: entendimiento, intelecto y razón.
- Entendimiento: Mediante el entendimiento, formamos conceptos:
- Intelecto: Mediante el intelecto construimos juicios, es decir, establecemos relaciones entre conceptos.
- Razón: Mediante la razón razonamos, o lo que es lo mismo, hacemos deducciones: a partir de un número determinado de juicios, deducimos otros (conclusiones).

A. El entendimiento: el pensamiento conceptual (los conceptos).

Un concepto es un símbolo mental que representa a un conjunto de seres que comparten ciertas características. También se dice que un concepto es una “representación abstracta”, o lo que es lo mismo, los conceptos, separan y retienen los rasgos comunes a una pluralidad de individuos prescindiendo de lo particular. Por ejemplo, con el concepto “caballo”, podemos representarnos no sólo a un caballo concreto y determinado, podemos referirnos mediante este concepto a cualquier caballo del mundo. No hay, sin embargo, ningún caballo completamente igual a otro, todos tienen su propia especificidad; los conceptos prescinden de aquellas particularidades que distinguen a los seres, para centrarse exclusivamente en aquellos aspectos que los hacen iguales.
¿Qué tipo de conocimiento nos suministran los conceptos?
Como hemos visto a través de los sentidos conocemos los seres particulares del mundo; mediante el entendimiento conocemos aquello de universal que hay en el mundo. El concepto “caballo” no se refiere a un caballo particular, sino aquello que universalmente comparten todos los caballos, podemos decir que se refiere a una idea universal de caballo.
¿Para qué valen los conceptos?
Los conceptos sirven básicamente para comprender y clasificar la realidad; mediante los conceptos ordenamos el mundo, orden que nos vale para poder comprenderlo y conducirnos en él. Si no tuviéramos conceptos cada vez que hiciéramos la experiencia de ver un caballo, nos parecería una realidad completamente nueva e individual, puesto que, como experiencia, todos los caballos son diferentes. Sin conceptos sólo podríamos referirnos a la realidad usando nombres propios, y cada elemento del mundo debería tener su propio nombre; esto significa que el vocabulario de nuestro lenguaje, debería ser prácticamente infinito. El concepto “caballo” nos permite ordenar la realidad de tal modo que todos los seres que compartan ciertas características, podemos reunirlos bajo el mismo concepto.

El problema del origen de los conceptos: Empirismo y racionalismo.

El problema del origen de los conceptos es un tema clásico dentro de la filosofía; prácticamente desde el comienzo de la filosofía hasta hoy, en que la psicología ha heredado este problema, los filósofos se han preguntado por cómo es posible que conozcamos algo así como “conceptos”. Esta pregunta es la misma de ¿cómo es posible que conozcamos los aspectos “universales” de las cosas si a través de los sentidos únicamente conocemos cosas concretas? Efectivamente conocemos muchas cosas sin necesidad de haber hacho la experiencia de haberlo visto, oído tocado... Sabemos, por ejemplo, que todos los triángulos tienen tres lados y todos los cisnes son blancos, pero no hemos tenido que ver todos los cisnes y los triángulos del universo.
Pues bien, como respuesta a estas preguntas, tenemos dos posturas, ya eternas dentro del mundo de la filosofía: el RACIONALISMO y el EMPIRISMO.
El empirismo es la postura que afirma que únicamente podemos conocer a través de nuestros sentidos, y nada que no hayamos visto, oído, tocado... etc, podemos afirmar que lo conocemos. El racionalismo es, por el contrario, la postura que afirma que, mediante la razón, podemos conocer al margen completamente de nuestros sentidos. Podemos ordenar este problema a través de tres épocas diferentes: el mundo griego, la época medieval y la época moderna.
· El mundo griego: Aristóteles contra Platón:
Platón (s V-IV a.c.)es uno de los principales filósofos de todos los tiempos y en este tema es, tal vez, uno de los primeros en descubrir las insuficiencias del conocimiento sensible: se daba cuenta de qué forma a través de los sentidos conocemos muchas cosas, este hombre, aquella casa, esa montaña, pero de qué forma también nuestro conocimiento iba mucho más allá de ser un conocimiento de cosas concretas y particulares. Precisamente las cosas más importantes de nuestra vida eran cosas que yo no conozco a través de los sentidos, cosas como la justicia, la bondad, la amistad, la belleza, los números... etc. Todos éstos son conceptos que yo no veo “caminar” junto a las demás cosas y que sin embargo conozco; todo el mundo tiene una idea de lo que está bien, de lo que es justo y bello, de lo que significa la amistad. Y ocurre lo mismo con todos los demás conceptos: yo conozco a este hombre particular y a aquella nave anclada en el espigón del puerto, pero por ningún lado he visto el “concepto de hombre” dirigiéndose a mi, ni he viajado navegando sobre el “concepto de barco”. Y sin embargo sé muy bien y conozco este concepto de tal forma que podría identificar como “hombre” y como “barco” cualquier hombre concreto, con nombre y apellidos, y cualquier barco flotando en el mar. Luego, como los conceptos no los he aprendido mediante mis sentidos (éstos solo me dan información sobre cosas particulares) debe existir alguna otra forma en la que yo haya aprendido tales realidades.
Y para solucionar este problema Platón va a proponer una de las teorías más originales y que más ha influido en la historia del pensamiento de todos los tiempos, su famosa teoría de las ideas. Esta teoría consiste en suponer que existen dos mundos separados e independientes; un mundo habitado por cosas materiales y particulares, el mundo en el que estamos nosotros ahora mismo, donde hay multitud de hombres diferentes, de barcos diferentes, de caballos diferentes... y por otro lado, un segundo mundo donde no se encuentran las cosas materiales, sino las ideas o conceptos inmateriales; en este mundo, al que Platón llama “mundo de las ideas” , los habitantes son el concepto de hombre, el concepto de barco, el concepto de caballo, la idea de justicia, la idea de amistad, el concepto de bien... y todos los demás conceptos con los que pensamos.
Pues bien, las realidades del mundo material las podemos conocer a través de nuestros sentidos, pues para eso los tenemos. Del mundo sensible sólo obtenemos información de cosas sensibles y concretas: este hombre que se dirige a mi ahora y aquella mesa al fondo de la habitación. Pero no conocemos ningún concepto, ninguna idea. Los conceptos los conocemos en el mundo de las ideas y no a través de los sentidos; por mucho que miremos no veremos nunca este mundo; y esto es porque las ideas o conceptos no se ven con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del alma, es decir, con el pensamiento, con la razón.
Según Platón, antes de nuestro nacimiento nuestra alma pertenecía al mundo de las ideas y allí tenía contacto con todas las ideas y los conceptos, la belleza, la justicia, la amistad... etc. Para Platón, por tanto, los conceptos son innatos en nuestra alma y los conocemos antes de nacer ya que pertenecemos al mundo de las ideas. Ocurre, sin embargo que cuando el alma cae al mundo de las cosas, lo que había aprendido en el mundo eidético se olvida y cuando nacemos sólo nos quedan nociones confusas de los conceptos. Por eso, todo el mundo sabe más o menos qué es la amistad o la justicia, pero no sabe precisarlo.
El objetivo del hombre, para platón, sería conseguir recordar todo aquello que olvidó el alma al encarnarse en su cuerpo mortal. Y eso únicamente es posible hacerlo a través de la filosofía: es la filosofía, como amor incesante al conocimiento, la que mediante el esfuerzo y el estudio hará que abandonemos nuestro estado de ignorancia que hace de nosotros hombres desdichados e infelices y lleguemos a la plena felicidad. Para platón es imposible realizar cosas como la amistad, la justicia, el amor, la bondad, la belleza en uno mismo, si uno las desconoce.
Aristóteles (s IV a.c.)era uno de los discípulos más aventajados de Platón. En muchas cosas éste va a seguir a aquel, pero en lo que atañe al conocimiento y al origen de los conceptos le llevará la contraria. A Aristóteles le parecía que la propuesta de Platón sobre un mundo donde habitan las ideas era demasiado abstracta y descabellada. Aristóteles es un pensador pragmático, con vocación científica y estaba decidido a concederle mucha más importancia a los sentidos de la que le daba Platón.
Pensaba que sólo existe un mundo, este en el que vivimos y, también sólo existe una manera de conocer: los sentidos. Por tanto si de alguna manera conocemos conceptos, debe ser a partir del conocimiento que nos dan los sentidos del mundo en el que vivimos.
¿Pero cómo ocurre esto? ¿cómo es posible que mediante los sentidos conozcamos conceptos? Pues bien, para entenderlo hay que entender lo que más ferozmente criticaba Aristóteles de su maestro. Platón había supuesto que las cosas del mundo material participaban de los conceptos del mundo de las ideas, así, algo era bello porque participaba de la idea de belleza y algo era un caballo porque participaba del concepto “caballo”. Este hecho a Aristóteles le parecía completamente descabellado: no entendía cómo algo puede tener su esencia separada de sí mismo. Así que Aristóteles supuso que las ideas o conceptos no se hayan en el mundo de las ideas, una realidad completamente ajena a nosotros, sino dentro de cada cosa. De esta manera, cada caballo particular es un caballo porque alberga la idea o concepto “caballo” y así pasa con todas las demás cosas.
Aristóteles suponía que todas las cosas están formadas por dos elementos: materia y forma. La materia es “lo material”, la substancia de la que está hecha esa cosa (madera, hierro, agua, tierra, ... etc); una cosa no puede se solamente materia porque para que la materia se convierta en alguna cosa debe tener una forma determinada, no se puede ser “materia informada”. Así que el segundo elemento es la forma, que es el aspecto y las características que el objeto toma para convertirse en aquello que es. De esta manera, un caballo particular está formado por un conjunto de materias por una parte, y una forma, el concepto de caballo, por otra.
Por esta razón podemos conocer conceptos a partir de las cosas materiales: cuando vemos los objetos materiales somos capaces de conocer el concepto universal, la forma, que da a ese objeto en particular su esencia y definición. La operación intelectual que hacemos cuando conocemos los conceptos a partir de las cosas es lo que Aristóteles llamaba abstracción[6].
· El mundo moderno: empiristas contra racionalistas; Descartes y Hume.
Este debate en torno al origen de nuestro conocimiento se va a producir siglos después ( XVII y XVII) entre los racionalistas continentales y los empiristas británicos con mucha más viveza y en términos no completamente distintos. Por una parte los racionalistas, en la línea de Platón, van a defender que los conceptos se pueden conocer con la única ayuda de nuestra razón mientras que los empiristas, igual que siglos antes Aristóteles, van a respaldar la idea de que el único acceso seguro al conocimiento son nuestros sentidos. En este sentido vamos a ver dos de los autores modernos más importantes: el francés René Decart (Descartes) y el británico David Hume.
Descartes (s XVII) es el principal representante del racionalismo y el padre de la filosofía moderna. Descartes, como buen racionalista va a dudar del conocimiento que me suministran los sentidos pues resulta engañoso y dudoso. Famosa es ya en la historia de la filosofía su tesis del sueño a partir de la cual rechaza todo el conocimiento sensible; la idea es simple: a menudo soñamos teniendo la convicción absoluta de que aquello que soñamos es la “realidad”, muchos de nuestros sueños nos parecen tan reales como el momento que ahora estamos viviendo. Pues bien, si esto es así, si nos cuesta tanto distinguir el sueño de la vigilia, ¿cómo podemos estar seguros que lo que vemos, oímos, tocamos no es más que nuestra imaginación y ahora mismo no estamos sino soñando. Como el conocimiento sensible es dudoso éste no puede ser nuestra vía de acceso a la realidad.
Solamente mediante la razón llegamos a conocer cosas con verdad, de ahí el nombre que se les dio de “racionalistas”. Y si esto es así debe ser en la razón donde encontremos los conceptos de los que hablamos. Efectivamente, el filósofo francés defendía que estos conceptos ni los abstraíamos a partir de las cosas, como pensaba Aristóteles, ni accedíamos a ellos en un hipotético mundo de las ideas, estos conceptos con conceptos innatos del alma humana que están presentes en nosotros desde el día de nuestro nacimiento.
David Hume (s XVIII) va a defender la tesis contraria a Descartes señalando que son nuestros sentidos la única vía de acceso al conocimiento y a la realidad. La idea fundamental de todos los empiristas y en especial de Hume es la de que los sentidos son el origen de todos nuestros conocimientos y que aquello que no tenga un origen sensorial hay que tacharlo de “imaginación” y “fantasía”. La bandera del empirismo es, por tanto, la afirmación aristotélica de que “nada hay en el entendimiento que no haya estado previamente en los sentidos”.
Contra Descartes y el racionalismo, Hume critica la existencia de las ideas innatas precisamente con el argumento de que la experiencia es el origen y límite de nuestro conocimiento. Son nuestros sentidos la única forma que tiene el ser humano de acceder al conocimiento y no hay ideas ni conceptos previos a la experiencia alojados en nuestra mente. Hume hace suya la afirmación medieval de que la mente es como una “pizarra en blanco” el día de nuestro nacimiento y que todo lo que se escriba en ella debe provenir de nuestros sentidos.
Pero el empirismo de Hume va a ser mucho más radical que el de Aristóteles. Aristóteles consideraba que podemos conocer conceptos a partir de la experiencia mediante el método de la abstracción, Hume va a negar incluso esta posibilidad. Según Hume los sentidos solamente me dan información de cosas particulares, nunca de conceptos abstractos; estos conceptos no significarían ninguna realidad sino que serían producto del hábito: por ejemplo estamos acostumbrados a ver ciertos seres concretos y particulares, este caballo, aquel caballo, ese caballo y vemos que comparten ciertas características, que son parecidos. Pues bien, sobre la base de la costumbre, de lo que estamos acostumbrados a percibir, inventamos un concepto para referirnos a estos seres particulares como conjunto. Sin embargo no podemos afirmar de ningún modo que los conceptos tengan ninguna realidad extramental. Son sólo ideas que nos hacen más fácil la vida, nada más.

B. El Intelecto: los juicios.

A través del entendimiento, juzgamos. Juzgar, significa construir juicios. Un juicio es la afirmación de algo acerca de algo. Cuando afirmamos algo acerca de algo lo que estamos haciendo básicamente es relacionando conceptos, por esta razón, podemos decir que juzgar consiste en relacionar conceptos.
Por ejemplo, decir “un caballo es blanco” es relacionar tres conceptos, el de “caballo”, el de “unidad” y el de “blancura”. Cuando decimos “todos los cisnes son blancos”, estamos relacionando los conceptos de “totalidad”, “cisne” y “blanco”

C. La razón: Las deducciones[7].

La operación que realiza la razón es “razonar”. Razonar consiste en deducir uno o varios juicios, a partir de otros juicios distintos.
Por ejemplo:
De los dos juicios:
“todos los hombres son mortales” y “Juan es un hombre” podemos extraer mediante el razonamiento un juicio distinto de los dos primeros: “Juan es mortal”. O, por ejemplo, de los juicios “Si la calle está mojada habrá algún accidente” y “la calle está mojada porque ha llovido” podremos extraer la concusión siguiente “habrá algún accidente”. Este tipo de operaciones es lo que denominamos “deducciones” o “argumentos” y es la actividad fundamental de nuestra razón.
Ahora bien, tenemos que hacer una pregunta: ¿QUÉ ES LO QUE PERMITE QUE A PARTIR DE UNOS JUICIOS LLEGUEMOS A LA AFIRMACIÓN DE OTROS?, qué nos permite deducir unas conclusiones a partir de ciertas “informaciones”, ¿acaso somos adivinos y podemos ver el futuro?
Nada de esto, nuestras deducciones o razonamientos tienen una base muy concreta: las leyes de la lógica. Toda deducción se hace siguiendo unas reglas. Es precisamente la ciencia de la LÓGICA (próximo tema) la que se ocupa de estudiar las leyes que hacen posible razonar.


[1] Llamamos “sensibilidad” a nuestro aparato sensorial, es decir, al conjunto de sentidos que nos permiten recoger información del mundo que nos rodea.
[2] Un Estímulo es cualquier conjunto de partículas u ondas de energía (es decir, cualquier objeto físico del mundo) capaz de producir en nuestros sentidos un impulso nervioso que, en nuestro cerebro, de lugar a una sensación. No cualquier realidad del mundo es un estímulo para nosotros; para que algo se convierta en un estímulo, debe sobrepasar cierto umbral energético. Por ejemplo, nuestros ojos son capaces de captar muchas frecuencias de luz, pero son incapaces de captar la luz ultravioleta, o la luz infrarroja, que sin embargo si pueden ver otros animales. Ocurre lo mismo con el sonido: para oír algo, el sonido debe tener cierta intensidad, nosotros no somos capaces de oír sonidos infrasónicos como sí los escuchan los perros por ejemplo. ¿Imagináis como cambiaría la percepción del mundo si los seres humanos fuéramos capaces de oír el choque de las partículas en el espacio?. Visto desde este punto de vista, NUESTROS SENTIDOS CONDICIONAN YA, DE HECHO, NUESTRO ACCESO A LA REALIDAD, y por tanto nuestra imagen de la realidad.
[3] Una Sensación es la impresión sensible o vivencia, surgida en el cerebro por acción directa de los estímulos sobre los órganos de los sentidos. Es la información más simple y elemental que nuestros sentidos nos suministran: tonalidades de color, de sonido, de textura.
[4] Una de los aciertos fundamentales de la escuela de La gestalt ha sido poner de manifiesto las leyes mentales de construcción de nuestras percepciones. Estas leyes son las siguientes:
- Ley de simplicidad: tendemos a organizar la información de tal manera que la percepción resultante sea lo más sencilla posible. Así, en cuatro puntos equidistantes vemos un cuadrado en vez de cualquier otra figura.
- Ley de pregnancia o clausura: tendemos a completar la figura que aparece incompleta y darle así una organización y una interpretación estable.
- ley de proximidad: tendemos a integrar en una misma figura los objetos próximos entre sí. Por ejemplo, las verticales próximas la vemos como bandas rayadas separadas por espacios en blanco.
- ley de la semejanza: tendemos a agrupar en una figura objetos similares o parecidos. Por ejemplo, percibimos bloques rectangulares de triángulos y cuadrados en lugar de ver columnas de distintas figuras.
- Ley del contraste: Tendemos a destacar un elemento de una figura de acuerdo con la relación que guarda con los demás elementos del conjunto. Por ejemplo, el círculo de abajo de la figura 8 parece mayor que el círculo de arriba.
- Ley de figura y fondo: el objeto tiende a resaltar mientras que el resto tiende a quedar en el fondo.
- Ley de la continuidad: tendemos a integrar en una misma figura, objetos que aparecen en una sucesión continua (figura 9).

[5] Un ejemplo de este proceso de construcción de las percepciones que se produce es el de los “ojos mágicos” que no son más que manchas de colores unas sobre otras, y que si lo miras fijamente, puedes llegar a construir figuras (estos cuadros están basados en las leyes de construcción de las percepciones que acabamos de ver)

[6] Abstraer significa “separar algo de aquello con lo que se halla unido. La abstracción es la operación mental consistente en separar los rasgos comunes a una pluralidad de individuos prescindiendo de los rasgos que nos son comunes.
[7] Las deducciones también podemos llamarlas “razonamientos” o “argumentos”.

SEGUNDA LECTURA LOGICA



DE LA SENSIBILIDAD A LA RAZÓN.

Conocimiento sensible, conocimiento intelectual.

1. El conocimiento.

Entramos ahora en un nuevo bloque de contenidos, el conocimiento. En esta parte del temario el interés fundamental que nos anima debe ser el intento por esclarecer qué significa “conocer”, qué es el conocimiento, cómo es posible que conozcamos y qué tipo de conocimientos hay. Como podemos ver las respuestas a estas preguntas no son una cuestión fácil. ¿Por dónde empezar? Pues por tratar de dar una definición, aunque sea muy precaria de qué es conocer y qué es el conocimiento.
Podríamos definir el acto de “conocer” como la operación que realiza un sujeto para CAPTAR y COMPRENDER la realidad que le rodea. Parece simple la definición, pero de ninguna manera lo es. Con que sólo miremos esta definición se abren nuevas preguntas: “Captar” ¿qué es esto de “captar” la realidad? ¿cómo es posible que captemos la realidad? ¿la realidad entera se nos mete por los sentidos o solo una parte de ella? Y si es sólo una parte de ella ¿cómo podemos afirmar realmente que conocemos el mundo que nos rodea?... además ¿comprender? ¿qué hace posible que entendamos el mundo que “captamos”? ¿cuando podemos estar seguros de que “comprendemos” lo que “captamos”? responder a estas preguntas, es lo que vamos a tratar de hacer en este tema y en los dos temas siguientes: primero esclarecer de que forma aprehendemos la realidad (conocimiento sensible) y, después tratar de averiguar de qué forma lo comprendemos (entendimiento, lógica.... razón científica). Pero vayamos por partes.

2. El conocimiento sensible: la experiencia (percepción)

La primera cuestión a resolver es de qué forma accede el hombre al mundo. Se considera habitualmente que el primer paso que damos en el sentido de “conocer”, es el “conocimiento sensible”. Por “conocimiento sensible” entendemos “el conocimiento del mundo que obtenemos a través de nuestros sentidos”. El órgano que se encarga de suministrarnos este conocimiento es “la sensibilidad”[1], es decir, los sentidos. A través de éstos recogemos toda la información posible del mundo que nos rodea.

2.1. La percepción.

El proceso de conocimiento a través de los sentidos se denomina “percepción”. La percepción es el proceso mediante el cual captamos diferentes tipos de informaciones de nuestro entorno a través de los sentidos (luz, ondas sonoras, diferencias de temperatura... etc), y interpretamos estas informaciones en nuestro cerebro en forma de “mundo”.
El proceso perceptivo se da de la siguiente forma: las ondas luminosas, sonoras, etc... que denominaremos “estímulos” [2] inciden sobre nuestros órganos sensoriales (vista, olfato, tacto, gusto, oído), y éstos los transforman en impulsos nerviosos; estos impulsos nerviosos, son transportados desde nuestros sentidos hasta el cerebro, donde se convierten (traducen) en sensaciones[3]. Por último, nuestro cerebro interpreta estas sensaciones convirtiéndolas en “percepciones”. Son estas percepciones lo que habitualmente denominamos “mundo” y lo que podemos llamar “CONOCIMIENTO SENSIBLE”

2.1.1. La construcción de las percepciones.

Percibir no es un mero reflejar la realidad tal y como ésta es; percibir es, en gran medida un proceso de construcción por parte del sujeto que percibe: CONSTRUÍMOS AQUELLO QUE PERCIBIMOS DEL MUNDO. Esto no significa que el sujeto invente aquello que ve, el mundo que percibe, no tenemos por qué adoptar las tesis más radicales al respecto. Significa, más bien, que el mundo que percibimos es el resultado de, por una parte una realidad objetiva y por otra parte un sujeto que percibe. Las percepciones tienen en parte algo de real y en parte algo de “construcción” por parte del sujeto.
Esta es la tesis de una de las corrientes de psicología que más profundamente se ha centrado en estudiar la percepción: La escuela de la gestalt. Diferentes personas ante objetos similares pueden percibir objetos distintos, lo que pone de manifiesto que la percepción depende del sujeto que percibe. Una percepción se realiza como un todo: si bien los sentidos nos proporcionan datos de la realidad en forma de “sensaciones”, estas sensaciones se tienen que ordenar en el cerebro de acuerdo con las leyes[4] mentales del sujeto, sus estados de ánimo, sus deseos, intereses... etc..
Según la teoría de la psicología de la Gestalt, teoría en general aceptada hoy en día, las percepciones no pueden ser consideradas como un mero reflejo de la realidad en nosotros mismos; lo que en realidad ocurre es que el sujeto organiza y dota de sentido a la información que obtiene de la realidad a través de los sentidos. Las percepciones son, por tanto, tanto UN PROCESO DE APREHENSIÓN DE INFORMACIÓN DE LA REALIDAD, COMO UNA CONSTRUCCIÓN POR PARTE DEL SUJETO. EN CIERTO SENTIDO, PODEMOS DECIR QUE CONSTRUÍMOS LA REALIDAD QUE CONOCEMOS[5].



2.1.2. Aprendemos a percibir.

¿El proceso perceptivo en el ser humano y en los demás animales es innato, es decir, está en el individuo de manera natural, o por el contrario es fruto de un aprendizaje? O lo que es lo mismo, ¿la manera de percibir es natural en nosotros, o la aprendemos? ¿percibimos de la misma forma todas las personas (innato) o distintas personas perciben de maneras diferentes (aprendido)?
Los estudios modernos de psicología nos dicen que ciertos aspectos de nuestra forma de percibir, son innatos, nos pertenecen de manera natural (que sería la tesis de los nativistas), como es la percepción de los colores o de la luz; pero también demuestran que otros aspectos debemos aprenderlos a través de la experiencia(que sería la tesis de los empiristas). La percepción es un fenómeno que por una parte necesita de cierta base fisiológica innata en todos los seres (en sus formas respectivas) pero también es fruto de un aprendizaje.
El experimento de Blakemore y Cooper, demuestra que según como sea nuestro aprendizaje del proceso perceptivo, el mundo percibido será de una manera o de otra; así un gatito al que se le enseña a percibir exclusivamente líneas horizontales, percibirá un mundo de líneas horizontales, pero, para él, a penas existirá la verticalidad.
Esto es tan así que, en el fenómeno de la percepción influyen todo tipo de elementos que determinan, en gran manera, los rasgos del mundo que percibimos. Dentro de estos elementos, mucha importancia tendrán los intereses personales o los factores culturales.

3. El conocimiento intelectual: el pensamiento

3.1. diferencia entre conocimiento sensible y conocimiento intelectual

El conocimiento sensible es el conocimiento que nos suministraba la sensibilidad o experiencia (nuestros sentidos). El conocimiento intelectual es aquel tipo de conocimientos que nos suministra el pensamiento (el entendimiento y la razón).
¿Qué tipo de información nos aportaba la experiencia? Básicamente información acerca del “mundo”. A través de la experiencia podemos tener conocimiento del color y la textura de una piedra, de las cualidades de determinado animal, de determinada situación climatológica. Nuestros sentidos nos dan información acerca de cosas concretas.
¿Qué conocimientos nos suministra el pensamiento? ¿A qué información accedemos utilizando el entendimiento y la razón? A través del pensamiento no podemos conocer la textura de determinado objeto, ni su color, ni cómo suena el canto del cuco, no podemos conocer nada concreto... ¿entonces de qué nos informa el pensamiento? El pensamiento nos proporciona información acerca de los elementos generales o universales del mundo. Por ejemplo, a través de la experiencia podemos saber que determinado animal, un cisne, es de un determinado color, el blanco, pero a través de la experiencia no podríamos llegar al conocimiento de que todos los cisnes son blancos, puesto que para eso tendríamos que estar en presencia de todos los cisnes del mundo y examinarlos uno por uno. Pero a través del pensamiento sí podemos relacionar dos conceptos, el de “cisne” y el de “blanco”, como dos realidades que jamás se dan por separado.

3.2. Las Operaciones del pensamiento.

Pensar significa realizar tres tipos de funciones (según Kant), funciones que corresponden cada una de ellas con una de las capacidades del pensamiento: entendimiento, intelecto y razón.
- Entendimiento: Mediante el entendimiento, formamos conceptos:
- Intelecto: Mediante el intelecto construimos juicios, es decir, establecemos relaciones entre conceptos.
- Razón: Mediante la razón razonamos, o lo que es lo mismo, hacemos deducciones: a partir de un número determinado de juicios, deducimos otros (conclusiones).

A. El entendimiento: el pensamiento conceptual (los conceptos).

Un concepto es un símbolo mental que representa a un conjunto de seres que comparten ciertas características. También se dice que un concepto es una “representación abstracta”, o lo que es lo mismo, los conceptos, separan y retienen los rasgos comunes a una pluralidad de individuos prescindiendo de lo particular. Por ejemplo, con el concepto “caballo”, podemos representarnos no sólo a un caballo concreto y determinado, podemos referirnos mediante este concepto a cualquier caballo del mundo. No hay, sin embargo, ningún caballo completamente igual a otro, todos tienen su propia especificidad; los conceptos prescinden de aquellas particularidades que distinguen a los seres, para centrarse exclusivamente en aquellos aspectos que los hacen iguales.
¿Qué tipo de conocimiento nos suministran los conceptos?
Como hemos visto a través de los sentidos conocemos los seres particulares del mundo; mediante el entendimiento conocemos aquello de universal que hay en el mundo. El concepto “caballo” no se refiere a un caballo particular, sino aquello que universalmente comparten todos los caballos, podemos decir que se refiere a una idea universal de caballo.
¿Para qué valen los conceptos?
Los conceptos sirven básicamente para comprender y clasificar la realidad; mediante los conceptos ordenamos el mundo, orden que nos vale para poder comprenderlo y conducirnos en él. Si no tuviéramos conceptos cada vez que hiciéramos la experiencia de ver un caballo, nos parecería una realidad completamente nueva e individual, puesto que, como experiencia, todos los caballos son diferentes. Sin conceptos sólo podríamos referirnos a la realidad usando nombres propios, y cada elemento del mundo debería tener su propio nombre; esto significa que el vocabulario de nuestro lenguaje, debería ser prácticamente infinito. El concepto “caballo” nos permite ordenar la realidad de tal modo que todos los seres que compartan ciertas características, podemos reunirlos bajo el mismo concepto.

El problema del origen de los conceptos: Empirismo y racionalismo.

El problema del origen de los conceptos es un tema clásico dentro de la filosofía; prácticamente desde el comienzo de la filosofía hasta hoy, en que la psicología ha heredado este problema, los filósofos se han preguntado por cómo es posible que conozcamos algo así como “conceptos”. Esta pregunta es la misma de ¿cómo es posible que conozcamos los aspectos “universales” de las cosas si a través de los sentidos únicamente conocemos cosas concretas? Efectivamente conocemos muchas cosas sin necesidad de haber hacho la experiencia de haberlo visto, oído tocado... Sabemos, por ejemplo, que todos los triángulos tienen tres lados y todos los cisnes son blancos, pero no hemos tenido que ver todos los cisnes y los triángulos del universo.
Pues bien, como respuesta a estas preguntas, tenemos dos posturas, ya eternas dentro del mundo de la filosofía: el RACIONALISMO y el EMPIRISMO.
El empirismo es la postura que afirma que únicamente podemos conocer a través de nuestros sentidos, y nada que no hayamos visto, oído, tocado... etc, podemos afirmar que lo conocemos. El racionalismo es, por el contrario, la postura que afirma que, mediante la razón, podemos conocer al margen completamente de nuestros sentidos. Podemos ordenar este problema a través de tres épocas diferentes: el mundo griego, la época medieval y la época moderna.
· El mundo griego: Aristóteles contra Platón:
Platón (s V-IV a.c.)es uno de los principales filósofos de todos los tiempos y en este tema es, tal vez, uno de los primeros en descubrir las insuficiencias del conocimiento sensible: se daba cuenta de qué forma a través de los sentidos conocemos muchas cosas, este hombre, aquella casa, esa montaña, pero de qué forma también nuestro conocimiento iba mucho más allá de ser un conocimiento de cosas concretas y particulares. Precisamente las cosas más importantes de nuestra vida eran cosas que yo no conozco a través de los sentidos, cosas como la justicia, la bondad, la amistad, la belleza, los números... etc. Todos éstos son conceptos que yo no veo “caminar” junto a las demás cosas y que sin embargo conozco; todo el mundo tiene una idea de lo que está bien, de lo que es justo y bello, de lo que significa la amistad. Y ocurre lo mismo con todos los demás conceptos: yo conozco a este hombre particular y a aquella nave anclada en el espigón del puerto, pero por ningún lado he visto el “concepto de hombre” dirigiéndose a mi, ni he viajado navegando sobre el “concepto de barco”. Y sin embargo sé muy bien y conozco este concepto de tal forma que podría identificar como “hombre” y como “barco” cualquier hombre concreto, con nombre y apellidos, y cualquier barco flotando en el mar. Luego, como los conceptos no los he aprendido mediante mis sentidos (éstos solo me dan información sobre cosas particulares) debe existir alguna otra forma en la que yo haya aprendido tales realidades.
Y para solucionar este problema Platón va a proponer una de las teorías más originales y que más ha influido en la historia del pensamiento de todos los tiempos, su famosa teoría de las ideas. Esta teoría consiste en suponer que existen dos mundos separados e independientes; un mundo habitado por cosas materiales y particulares, el mundo en el que estamos nosotros ahora mismo, donde hay multitud de hombres diferentes, de barcos diferentes, de caballos diferentes... y por otro lado, un segundo mundo donde no se encuentran las cosas materiales, sino las ideas o conceptos inmateriales; en este mundo, al que Platón llama “mundo de las ideas” , los habitantes son el concepto de hombre, el concepto de barco, el concepto de caballo, la idea de justicia, la idea de amistad, el concepto de bien... y todos los demás conceptos con los que pensamos.
Pues bien, las realidades del mundo material las podemos conocer a través de nuestros sentidos, pues para eso los tenemos. Del mundo sensible sólo obtenemos información de cosas sensibles y concretas: este hombre que se dirige a mi ahora y aquella mesa al fondo de la habitación. Pero no conocemos ningún concepto, ninguna idea. Los conceptos los conocemos en el mundo de las ideas y no a través de los sentidos; por mucho que miremos no veremos nunca este mundo; y esto es porque las ideas o conceptos no se ven con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del alma, es decir, con el pensamiento, con la razón.
Según Platón, antes de nuestro nacimiento nuestra alma pertenecía al mundo de las ideas y allí tenía contacto con todas las ideas y los conceptos, la belleza, la justicia, la amistad... etc. Para Platón, por tanto, los conceptos son innatos en nuestra alma y los conocemos antes de nacer ya que pertenecemos al mundo de las ideas. Ocurre, sin embargo que cuando el alma cae al mundo de las cosas, lo que había aprendido en el mundo eidético se olvida y cuando nacemos sólo nos quedan nociones confusas de los conceptos. Por eso, todo el mundo sabe más o menos qué es la amistad o la justicia, pero no sabe precisarlo.
El objetivo del hombre, para platón, sería conseguir recordar todo aquello que olvidó el alma al encarnarse en su cuerpo mortal. Y eso únicamente es posible hacerlo a través de la filosofía: es la filosofía, como amor incesante al conocimiento, la que mediante el esfuerzo y el estudio hará que abandonemos nuestro estado de ignorancia que hace de nosotros hombres desdichados e infelices y lleguemos a la plena felicidad. Para platón es imposible realizar cosas como la amistad, la justicia, el amor, la bondad, la belleza en uno mismo, si uno las desconoce.
Aristóteles (s IV a.c.)era uno de los discípulos más aventajados de Platón. En muchas cosas éste va a seguir a aquel, pero en lo que atañe al conocimiento y al origen de los conceptos le llevará la contraria. A Aristóteles le parecía que la propuesta de Platón sobre un mundo donde habitan las ideas era demasiado abstracta y descabellada. Aristóteles es un pensador pragmático, con vocación científica y estaba decidido a concederle mucha más importancia a los sentidos de la que le daba Platón.
Pensaba que sólo existe un mundo, este en el que vivimos y, también sólo existe una manera de conocer: los sentidos. Por tanto si de alguna manera conocemos conceptos, debe ser a partir del conocimiento que nos dan los sentidos del mundo en el que vivimos.
¿Pero cómo ocurre esto? ¿cómo es posible que mediante los sentidos conozcamos conceptos? Pues bien, para entenderlo hay que entender lo que más ferozmente criticaba Aristóteles de su maestro. Platón había supuesto que las cosas del mundo material participaban de los conceptos del mundo de las ideas, así, algo era bello porque participaba de la idea de belleza y algo era un caballo porque participaba del concepto “caballo”. Este hecho a Aristóteles le parecía completamente descabellado: no entendía cómo algo puede tener su esencia separada de sí mismo. Así que Aristóteles supuso que las ideas o conceptos no se hayan en el mundo de las ideas, una realidad completamente ajena a nosotros, sino dentro de cada cosa. De esta manera, cada caballo particular es un caballo porque alberga la idea o concepto “caballo” y así pasa con todas las demás cosas.
Aristóteles suponía que todas las cosas están formadas por dos elementos: materia y forma. La materia es “lo material”, la substancia de la que está hecha esa cosa (madera, hierro, agua, tierra, ... etc); una cosa no puede se solamente materia porque para que la materia se convierta en alguna cosa debe tener una forma determinada, no se puede ser “materia informada”. Así que el segundo elemento es la forma, que es el aspecto y las características que el objeto toma para convertirse en aquello que es. De esta manera, un caballo particular está formado por un conjunto de materias por una parte, y una forma, el concepto de caballo, por otra.
Por esta razón podemos conocer conceptos a partir de las cosas materiales: cuando vemos los objetos materiales somos capaces de conocer el concepto universal, la forma, que da a ese objeto en particular su esencia y definición. La operación intelectual que hacemos cuando conocemos los conceptos a partir de las cosas es lo que Aristóteles llamaba abstracción[6].
· El mundo moderno: empiristas contra racionalistas; Descartes y Hume.
Este debate en torno al origen de nuestro conocimiento se va a producir siglos después ( XVII y XVII) entre los racionalistas continentales y los empiristas británicos con mucha más viveza y en términos no completamente distintos. Por una parte los racionalistas, en la línea de Platón, van a defender que los conceptos se pueden conocer con la única ayuda de nuestra razón mientras que los empiristas, igual que siglos antes Aristóteles, van a respaldar la idea de que el único acceso seguro al conocimiento son nuestros sentidos. En este sentido vamos a ver dos de los autores modernos más importantes: el francés René Decart (Descartes) y el británico David Hume.
Descartes (s XVII) es el principal representante del racionalismo y el padre de la filosofía moderna. Descartes, como buen racionalista va a dudar del conocimiento que me suministran los sentidos pues resulta engañoso y dudoso. Famosa es ya en la historia de la filosofía su tesis del sueño a partir de la cual rechaza todo el conocimiento sensible; la idea es simple: a menudo soñamos teniendo la convicción absoluta de que aquello que soñamos es la “realidad”, muchos de nuestros sueños nos parecen tan reales como el momento que ahora estamos viviendo. Pues bien, si esto es así, si nos cuesta tanto distinguir el sueño de la vigilia, ¿cómo podemos estar seguros que lo que vemos, oímos, tocamos no es más que nuestra imaginación y ahora mismo no estamos sino soñando. Como el conocimiento sensible es dudoso éste no puede ser nuestra vía de acceso a la realidad.
Solamente mediante la razón llegamos a conocer cosas con verdad, de ahí el nombre que se les dio de “racionalistas”. Y si esto es así debe ser en la razón donde encontremos los conceptos de los que hablamos. Efectivamente, el filósofo francés defendía que estos conceptos ni los abstraíamos a partir de las cosas, como pensaba Aristóteles, ni accedíamos a ellos en un hipotético mundo de las ideas, estos conceptos con conceptos innatos del alma humana que están presentes en nosotros desde el día de nuestro nacimiento.
David Hume (s XVIII) va a defender la tesis contraria a Descartes señalando que son nuestros sentidos la única vía de acceso al conocimiento y a la realidad. La idea fundamental de todos los empiristas y en especial de Hume es la de que los sentidos son el origen de todos nuestros conocimientos y que aquello que no tenga un origen sensorial hay que tacharlo de “imaginación” y “fantasía”. La bandera del empirismo es, por tanto, la afirmación aristotélica de que “nada hay en el entendimiento que no haya estado previamente en los sentidos”.
Contra Descartes y el racionalismo, Hume critica la existencia de las ideas innatas precisamente con el argumento de que la experiencia es el origen y límite de nuestro conocimiento. Son nuestros sentidos la única forma que tiene el ser humano de acceder al conocimiento y no hay ideas ni conceptos previos a la experiencia alojados en nuestra mente. Hume hace suya la afirmación medieval de que la mente es como una “pizarra en blanco” el día de nuestro nacimiento y que todo lo que se escriba en ella debe provenir de nuestros sentidos.
Pero el empirismo de Hume va a ser mucho más radical que el de Aristóteles. Aristóteles consideraba que podemos conocer conceptos a partir de la experiencia mediante el método de la abstracción, Hume va a negar incluso esta posibilidad. Según Hume los sentidos solamente me dan información de cosas particulares, nunca de conceptos abstractos; estos conceptos no significarían ninguna realidad sino que serían producto del hábito: por ejemplo estamos acostumbrados a ver ciertos seres concretos y particulares, este caballo, aquel caballo, ese caballo y vemos que comparten ciertas características, que son parecidos. Pues bien, sobre la base de la costumbre, de lo que estamos acostumbrados a percibir, inventamos un concepto para referirnos a estos seres particulares como conjunto. Sin embargo no podemos afirmar de ningún modo que los conceptos tengan ninguna realidad extramental. Son sólo ideas que nos hacen más fácil la vida, nada más.

B. El Intelecto: los juicios.

A través del entendimiento, juzgamos. Juzgar, significa construir juicios. Un juicio es la afirmación de algo acerca de algo. Cuando afirmamos algo acerca de algo lo que estamos haciendo básicamente es relacionando conceptos, por esta razón, podemos decir que juzgar consiste en relacionar conceptos.
Por ejemplo, decir “un caballo es blanco” es relacionar tres conceptos, el de “caballo”, el de “unidad” y el de “blancura”. Cuando decimos “todos los cisnes son blancos”, estamos relacionando los conceptos de “totalidad”, “cisne” y “blanco”

C. La razón: Las deducciones[7].

La operación que realiza la razón es “razonar”. Razonar consiste en deducir uno o varios juicios, a partir de otros juicios distintos.
Por ejemplo:
De los dos juicios:
“todos los hombres son mortales” y “Juan es un hombre” podemos extraer mediante el razonamiento un juicio distinto de los dos primeros: “Juan es mortal”. O, por ejemplo, de los juicios “Si la calle está mojada habrá algún accidente” y “la calle está mojada porque ha llovido” podremos extraer la concusión siguiente “habrá algún accidente”. Este tipo de operaciones es lo que denominamos “deducciones” o “argumentos” y es la actividad fundamental de nuestra razón.
Ahora bien, tenemos que hacer una pregunta: ¿QUÉ ES LO QUE PERMITE QUE A PARTIR DE UNOS JUICIOS LLEGUEMOS A LA AFIRMACIÓN DE OTROS?, qué nos permite deducir unas conclusiones a partir de ciertas “informaciones”, ¿acaso somos adivinos y podemos ver el futuro?
Nada de esto, nuestras deducciones o razonamientos tienen una base muy concreta: las leyes de la lógica. Toda deducción se hace siguiendo unas reglas. Es precisamente la ciencia de la LÓGICA (próximo tema) la que se ocupa de estudiar las leyes que hacen posible razonar.


[1] Llamamos “sensibilidad” a nuestro aparato sensorial, es decir, al conjunto de sentidos que nos permiten recoger información del mundo que nos rodea.
[2] Un Estímulo es cualquier conjunto de partículas u ondas de energía (es decir, cualquier objeto físico del mundo) capaz de producir en nuestros sentidos un impulso nervioso que, en nuestro cerebro, de lugar a una sensación. No cualquier realidad del mundo es un estímulo para nosotros; para que algo se convierta en un estímulo, debe sobrepasar cierto umbral energético. Por ejemplo, nuestros ojos son capaces de captar muchas frecuencias de luz, pero son incapaces de captar la luz ultravioleta, o la luz infrarroja, que sin embargo si pueden ver otros animales. Ocurre lo mismo con el sonido: para oír algo, el sonido debe tener cierta intensidad, nosotros no somos capaces de oír sonidos infrasónicos como sí los escuchan los perros por ejemplo. ¿Imagináis como cambiaría la percepción del mundo si los seres humanos fuéramos capaces de oír el choque de las partículas en el espacio?. Visto desde este punto de vista, NUESTROS SENTIDOS CONDICIONAN YA, DE HECHO, NUESTRO ACCESO A LA REALIDAD, y por tanto nuestra imagen de la realidad.
[3] Una Sensación es la impresión sensible o vivencia, surgida en el cerebro por acción directa de los estímulos sobre los órganos de los sentidos. Es la información más simple y elemental que nuestros sentidos nos suministran: tonalidades de color, de sonido, de textura.
[4] Una de los aciertos fundamentales de la escuela de La gestalt ha sido poner de manifiesto las leyes mentales de construcción de nuestras percepciones. Estas leyes son las siguientes:
- Ley de simplicidad: tendemos a organizar la información de tal manera que la percepción resultante sea lo más sencilla posible. Así, en cuatro puntos equidistantes vemos un cuadrado en vez de cualquier otra figura.
- Ley de pregnancia o clausura: tendemos a completar la figura que aparece incompleta y darle así una organización y una interpretación estable.
- ley de proximidad: tendemos a integrar en una misma figura los objetos próximos entre sí. Por ejemplo, las verticales próximas la vemos como bandas rayadas separadas por espacios en blanco.
- ley de la semejanza: tendemos a agrupar en una figura objetos similares o parecidos. Por ejemplo, percibimos bloques rectangulares de triángulos y cuadrados en lugar de ver columnas de distintas figuras.
- Ley del contraste: Tendemos a destacar un elemento de una figura de acuerdo con la relación que guarda con los demás elementos del conjunto. Por ejemplo, el círculo de abajo de la figura 8 parece mayor que el círculo de arriba.
- Ley de figura y fondo: el objeto tiende a resaltar mientras que el resto tiende a quedar en el fondo.
- Ley de la continuidad: tendemos a integrar en una misma figura, objetos que aparecen en una sucesión continua (figura 9).

[5] Un ejemplo de este proceso de construcción de las percepciones que se produce es el de los “ojos mágicos” que no son más que manchas de colores unas sobre otras, y que si lo miras fijamente, puedes llegar a construir figuras (estos cuadros están basados en las leyes de construcción de las percepciones que acabamos de ver)

[6] Abstraer significa “separar algo de aquello con lo que se halla unido. La abstracción es la operación mental consistente en separar los rasgos comunes a una pluralidad de individuos prescindiendo de los rasgos que nos son comunes.
[7] Las deducciones también podemos llamarlas “razonamientos” o “argumentos”.